![]() Catholic Diocese of Spokane, Washington
"Preparándonos para la muerte y el cuidado de los moribundos: La Respuesta del Creyente"por el Sr. Obispo Mons. Blase J. Cupich (Del edición 24 febrero 2011 del Inland Register)
Ella escribe que las nuevas formas para prolongar la vida han hecho que las personas se asusten al pensar en morir solos o al pensar en sufrir” muertes inhumanas…. Ellos se preocupan de ser conectados en contra de su voluntad a tecnología médica que ya no los puede beneficiar y que solamente prolonga su sufrimiento. A ellos les preocupa tener cuidadores médicos indiferentes y dolor incontrolable. Ellos se preocupan de ser abandonados en la cama de un hospital separados de sus familiares y amigos de quienes necesitan su amor y apoyo.” Al mismo tiempo en Estados Unidos se encuentran todos los días familias que enfrentan situaciones de vida y muerte para sus seres queridos. Casos recientes que han sido muy sonados solo muestran como la mayoría de la gente está confundida acerca de estas situaciones. Parece haber poca sabiduría y dirección sobre qué hacer. Ciertamente la ética y la teología moral están teniendo un tiempo difícil para mantenerse al día con los rápidos avances en el campo de la medicina.
Los obispos de los Estados Unidos en su junta en Junio del 2001 aprobaron como código nacional la cuarta edición de las Directivas Éticas y Religiosas para el Cuidado de Salud Católico (ERD), que fue elaborado por el comité de los Obispo de la Doctrina. En el documento los obispos admiten que “…la Iglesia no puede dar una respuesta a cada dilema moral,” especialmente cuando hay tantos avances médicos. Pero la Iglesia puede proveer “…normas que guíen y den dirección… para hacer decisiones éticas.” Es importante reconocer que “a través de los siglos ha surgido una cantidad de principios morales, las cuales expresan la enseñanza de la Iglesia en asuntos médicos y morales; y ha probado ser pertinente y adaptable en las circunstancias tan cambiantes del cuidado médico y la manera en que este se proporciona.” Ese grupo de principios morales puede ser resumido en los siguientes cinco puntos que se deben de tener en mente cuando nos encontramos ante situaciones mortales: 1. Promover la Dignidad de la Persona Humana: En esta era de descubrimientos médicos, descubrimientos tecnológicos y cambios sociales, nuestra sociedad moderna debe hacer una decisión fundamental: “lo nuevo puede ser una oportunidad para un avance genuino en la cultura humana o puede llevarnos a regulaciones y acciones que son contrarias a la verdadera dignidad y vocación de la persona humana.” (ERD) En otras palabras porque nosotros podemos hacer algo no significa que debemos hacerlo. En todo caso siempre debemos preguntarnos: ¿Este avance social o científico promueve la dignidad humana? 2. Morir es parte de la Vida Humana – Una Muerte en Paz: San José y San Benito son llamados los santos patrones de una muerte tranquila o en paz. ¿Qué es una muerte en paz? Seguramente no es una rápida salida, pasando de la existencia a la no existencia, como es prometido por la ley del suicidio asistido en nuestro estado. Desde Marzo 5 del 2009, es legal en Washington que doctores receten medicina que le permita a la gente quitarse su propia vida. Como los Obispos dijeron en ese tiempo, esta “medida peligrosa no provee una seguridad adecuada y solamente ofrece una opción falsa. Nosotros enseñamos que nuestra obligación es mantener y apoyar la vida, pero nunca herirla o maltratarla…” Nuestra “enseñanza distingue entre matarel cual es un acto intencional o de omisión para causarle la muerte a otra persona, y permitir morirque es no darle un tratamiento que ya no le está ayudando al paciente y que puede dañarlo más. La moralidad de cualquier acción es juzgada por la intención de la persona. En el caso del suicidio asistido la intención es causar la muerte a otra persona.” 3. ¿Cuáles son Medidas Proporcionadas y Exageradas; y Quién decide? Puesto que el proceso de morir significa aceptar nuestra mortalidad, se debe tener cuidado cuando se tomen decisiones acerca de medios que ayuden a prolongar la vida. Ciertamente, puesto que nosotros somos creados a la imagen de Dios, nosotros somos encargados de la creación incluyendo nuestras vidas mortales. Nosotros estamos obligados moralmente a tomar medidas ordinarias o “proporcionadas” para conservar nuestras vidas. Pero nuestra fe nos enseña que nuestra existencia mortal aunque es algo bueno no es lo único bueno o lo más bueno. Por lo tanto a nosotros no se nos pide tomar medidas extraordinarias o “exageradas.” Nosotros podemos rechazar medidas que prolongan la vida las cuales no benefician al moribundo o son muy cansadas. Dr. Kavney ofrece esta reflexión: “El rehusar medidas exageradas para conservar la vida no es suicidio, aunque parezca que si no se toman estas medidas la persona se morirá. Esta negativa simplemente reconoce que en esta circunstancia concreta las desventajas de estas medidas para luchar en contra de la muerte son más grandes que las ventajas.” Los Obispos son muy claros acerca de este problema en el número 57 del ERD. Los católicos pueden escoger evitar tratamientos que son “…medidas extraordinarias o exageradas para conservar la vida. Medidas exageradas son las que al juzgar por el paciente no ofrecen una esperanza razonable de beneficio, o que son una carga muy pesada, o que son muy costosas para la familia o la comunidad.” Entonces pacientes moribundos no deben ser forzados a tomar medidas extraordinarias o exageradas para conservar la vida en contra de su voluntad. “La decisión libre e informada de un paciente adulto y competente acerca de usar o no usar medidas para conservar su vida siempre debe ser respetada a menos que sea contraria a la enseñanza moral católica.” (ERD número 59, y el Catecismo de la Iglesia Católica CCC 2278.)” 4. Hidratación y Nutrición: Todos nosotros vimos el caso hace algunos años de una familia que tenía el dilema de quitarle el agua y los alimentos a un paciente que había sido diagnosticado en estado vegetal (PVS). ¿Pero qué pasa con un paciente que está al final de su vida? “Debe de escogerse proveer nutrición e hidratación a todos los pacientes incluyendo aquellos pacientes que requieren nutrición e hidratación por medios médicos si es que estos medios son benéficos y no hacen la carga más pesada para el paciente.” (ERD número 58) Al mismos tiempo hay un acuerdo general de que estas medidas no son moralmente obligatorias cuando ellas no le dan comodidad a una persona que eminentemente va a morir; o cuando la alimentación y la hidratación ya no son asimiladas por el cuerpo de la persona. 5. El Control del Dolor: Como creyentes que somos bautizados en la muerte de Jesús, nosotros creemos que nuestro propio sufrimiento toma un significado especial en el sentido que nos permite participar en el trabajo de redención de Jesucristo. Es más, San Pablo dice que nuestros sufrimientos tienen valor porque ellos “complementan lo que faltó en el sufrimiento de Cristo.” Nosotros somos consolados por nuestra fe y esto nos da la confianza de no dejarnos controlar por el sufrimiento. Entonces la pregunta es, ¿debemos aguantar todo el dolor que tenemos? No. Los grandes avances en la medicina y en el en la manera que se controla el dolor han hecho el cuidado compasivo una opción responsable. Los doctores pueden y deben hacer disponible medicamentos adecuados a pacientes muy enfermos para ayudarlos cuando tienen dolor muy fuerte. ¿Se puede hacer esto aunque esto indirectamente acorte la vida del paciente? Sí, siempre y cuando la intención del doctor al recetar la medicina sea ayudar con el dolor y no quitarle la vida al paciente. No solamente esto se hace por compasión y misericordia para el que sufre; sino que también reconoce que un dolor tan duro puede interponerse en la preparación del paciente moribundo para pasar de este mundo a la vida eterna. (ERD número 61 CCC 2279) Esta situación es diferente de la eutanasia en la cual el doctor da una inyección mortal para quitarle el dolor al paciente a través de su muerte.
En mi experiencia personal y pastoral he encontrado que estos principios les dan a las familias, a profesionales en el cuidado médico, pastores y moribundos una gran ayuda al tratar asuntos que tienen que ver con el fin de la vida. La ciencia médica nos ha dado muchas bendiciones a través de nuevos descubrimientos y avances. Sin embargo nuestra fe nos ofrece una oportunidad para reflexionar en lo que significa esto a la luz de nuestra relación con Dios y la sabiduría que hemos adquirido en la tradición del Evangelio. Teniendo estas guías en nuestras manos nos puede ayudar en la confusión que encontramos en situaciones relacionadas con el fin de la vida; y reflexionar en estas guías puede ser una oportunidad para fortalecer nuestra confianza en Dios quien promete que nada, ni siquiera la propia muerte nos separará de su amor. Finalmente, quiero invitar a que las familias compartan sus puntos de vista acerca de varios tratamientos médicos y de sustento para la vida. Estas pláticas pueden ayudar a sus amigos y familiares a tomar una decisión en el caso de que usted no pueda expresar sus deseos en algún momento. Siempre se tiene que recordar que nuestras enseñanzas deben ser aplicadas caso por caso. En otras palabras, no hay una respuesta universal para todos los casos. La Conferencia Católica del estado de Washington ha preparado un folleto titulado Una Guía para Tomar Buenas Decisiones al Final de la Vida, y varios ejemplos de formas para crear un testamento y un poder legal para decisiones médicas. Estos recursos están disponibles en http://www.thewscc.org/end-of-life-decisions-booklet o puede escribir a la Conferencia Católica del Estado de Washington, 710 Ninth Avenue, Seattle, WA 98104.
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