Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Razones del porqué"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 29 septiembre 2005 del Inland Register)

A principio de este mes, recibieron en sus parroquias información sobre el progreso con nuestro Capítulo 11 y el proceso de Reorganización, en la diócesis. A mí me gustaría ofrecerles una continuación a esa carta.

Ha habido una cierta cantidad de personas que después de tomada esta desición, cuestionan si fue sabio que la diócesis entrará en el Capítulo 11. Algunos se han preguntado si no se podía haber manejado ésto de una manera mejor. He oído, indirectamente, que “el Obispo ha vendido una factura de bienes.”

Estoy muy en desacuerdo con ese tipo de comentario. Y esta es la razón.

A principios de Noviembre del año pasado, entramos en negociaciones serias, con la esperanza de resolver las demandas con aquellos que habían sido abusados por un sacerdote. El número de demandas en esa negociación era mucho más pequeña, que el casos del total de los abusos de los que fuimos concientes. Del mismo modo, la cantidad de dinero que se pedía como pago en sólo algunas de esas demandas, fue mucho más allá de nuestros medios. La diócesis nunca no ha sido rica, y estoy orgulloso de decirlo, hemos usado nuestro dinero para programas e instituciones que sirven no a sólo nuestra familia diocesana, sino también a otros. Lo que se nos ha dado, lo hemos usado para el ministerio.

A comienzos de Diciembre, uno de los casos judiciales que se llevaba con probabilidades de ganar, nos podía haber dado por resultado un daño enorme. Esos potenciales habrían agotado habrían agotado todos nuestros recursos, con sólo unos casos establecidos o probados. El riesgo para el futuro fue grande. Después de ayudarnos, consultando con personas muy entendidas, decidí que era un riesgo que no quería tomar.

Por consiguiente, a principios de Diciembre pasado, declaramos quiebra Capítulo 11. Esa fue nuestra razón para hacerlo así desde principio. Con la mejor de nuestras habilidades, de una manera más justa, buscamos resolver las necesidades de todos los afectados, no sólo aquellos que presentarán primeros sus casos para ser probados en un juicio. Los primeros casos podrían haber ido mucho más lejos, que las otras demandas que le siguieran. Queremos asegurarnos que todos los afectados tengan justicia y queremos ayudarles para su curación y reconciliación. Me disculpo una vez más por el daño que han experimentado.

La segunda razón para llenar Chapter 11 fue para preservar, en la mejor de nuestras habilidades, nuestra misión como Iglesia. La Iglesia católica en el Oeste de Washington, es un gran regalo para nuestra familia diocesana. Proteger nuestra misión y ministerio es cuestión de un buen administrador cuando miramos hacia el futuro.

Una parte importante y meta del proceso del Capítulo 11 será establecer un reclamo de las demandas y su proceso de resolución que traté a las víctimas de una manera justa, y establezca un final para la diócesis y las parroquias.

Sin Capítulo 11, enfrentamos un riesgo muy grande. No tengo más palabras para enfatizar esto lo suficiente. Los resultados de los juicios judiciales o los pagos para algunos habrían salido rápidamente dejándonos como una diócesis insolvente, con la necesidad de resolver muchos otras demandas de abusos. Ésas firmas que son las primeras en presentar sus juicios judiciales habrían vaciado los recursos disponibles de la diócesis y potencialmente como resultado las cargas del juicio serían dirijidas contra las parroquias y escuelas de la diócesis. A ese punto no habríamos tenido ya los recursos financieros entrar en Capítulo 11.

Declarar Capítulo 11 no es barato. Ninguna de las ramificaciones lo son. Tomando todos los casos juntos, con la esperanza de una resolución má justa y la protección de la misión de la diócesis, puede darnos mejores esperanzas de emerger de esta situación trágica y triste con las dos metas cumplidas: justicia para los afectados, y continuar con el ministerio de la Iglesia.

¿Algunos han expresado resentimiento con respecto al gasto de abogados – porqué esto hace este proceso sea tan caro? A la larga, la cantidad que pagamos a los abogados será relativamente pequeña comparado a la compensación total a las víctimas. Tengamos en mente que desde el punto de vista legal, toda esta materia es sumamente compleja. Demanda mucha habilidad y especialización legal. Hemos estado en consultando constantemente, con las otras diócesis envueltas en Capítulo 11, y otros también, acerca de la complejidad de nuestra situación. Cuando nos movemos, nunca hemos considerado que nuestra decisión es un “tirar dados,” con suerte en el juego. Más bien, es un razonamiento, decisiones prudentes hechas bajo circunstancias muy difíciles.

Ciertamente, estamos todos juntos en esto. La decisión reciente de la corte de quiebra con respecto a la propiedad de propiedad, hace esta realidad muy clara. Esa decisión desafía el estado legal de entidad libre de ganancias y de la naturaleza de la comunidad de la Iglesia. Si fueramos verdaderamente una diócesis adinerada, esta situación no habría aparecido nunca. Esta situación única nos exige a todos participar en una resolución justa, razonable y realista: Una resolución justa para las víctimas que sea razonable para las parroquias, escuelas elementales e instituciones de hoy, y realista para el futuro de la misión de la Iglesia en el Oeste de Washington.

El resultado tendrá un impacto en todos nosotros. Ya empezamos a sentir ese impacto. Junto como una familia diocesana, tenemos que tomar la responsabilidad de compensar a las víctimas y de continuar la vida y misión de la Iglesia. “Tomen mi cruz cada día y siganme” no son parabras vacias del Señor. En una carta a los sacerdotes de la diócesis hace algunas semanas, les dije cómo esta situación ha hecho que estas palabras de la Escrituras sean muy vivas para mí. Sé que nos pedirá sacrificio en el futuro a todos nosotros, y las cosas no serán lo mismo.

¿Qué es lo que Dios nos dice en este momento?

Pienso que nos pide seamos personas de fe, personas en comunidad, que tengamos esperanza y gratitud en nuestros corazones, por las muchas bendiciones recibidas. Dios nos llama constantemente a construir la Iglesia muy comprometidos y con alegría. Dios nos llama a amar y perdonar; a ser, como nos lo recuerda San Pablo, “embajadores de Cristo, Dios apela por nosotros.”

Pido sus oraciones por una rápida y justa resolución a este desafío que está ante nosotros.

Bendiciones y paz para todos.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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