Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Asamblea presbiterial"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 30 septiembre 2004 del Inland Register)

Cada otoño, normalmente a fines de Septiembre, los sacerdotes de la diócesis se reunen por algunos dias, por algún tiempo de serio compartir y de relajación. A veces la reunió toma la forma de un aprendizaje experimental; otras veces, como el caso de la semana recien pasada, los sacerdotes se juntan para compartir sus vidas y sus ministerios. Siempre tratamos de reunirnos  en alguna parte lejos de la ciudad de Spokane. El año pasado estuvimos en la Casa de Retiro del Inmaculado Corazón, pero los sacerdotes sienten, que si están cerca de la ciudad, se les hace demasiado fácil dedicarse a otras actividades y obligaciones, saliéndose del horario que tienen para distraerse y descansar. En los años recien pasados nos hemos encontrado en Sandpoint, Idaho, y Nelson, B.C., y Clarkston y las Tres Ciudades en Washington. Este año estuvimos en Wenatchee, en la Diócesis de Yakima.

Cuarenta y ocho sacerdotes participaron en la asamblea, esta semana. El formato es bastante simple. Nos reunimos el lunes a las dos de la tarde, tuvimos una sesión de tres horas, y terminamos con una tertulia y comida. El martes y miércoles, las Empezamos nuestras reuniones a las 8 de la mañana con la Oración de la Mañana. La sesión termina con la Misa a  mediodía. Tardes fueron libres en estos dos días, con una encuentro social, en tarde antes de la comida. Actividades tales: como golf, hacer una caminata, andar en bicicleta, y visitar lugares de vistas panorámicas, son algunas de las opciones disponibles, de como los sacerdotes se relajan y disfrutan de la compañía de unos con otros.

La mañana del jueves normalmente incluye, mi informe sobre el estado de la diócesis y una oportunidad para que el grupo pueda dirigir cualquier pregunta o emision que el grupo pueda tener. Este año, Dr. Duane Schafer, Superintendente de Educación de la Diócesis, presentó un taller con los nuevos materiales para el programa, un ambiente seguro, que nos ayude a proteger a niños y a los jóvenes, cuando nos movemos para su aplicación. La última mañana termina con la Misa y un almuerzo, y despues todo el mundo se dirige a sus hogares.

Normalmente cada reunión tiene un tema particular. A veces es dado por alguien, y otras veces los sacerdotes comparten y aprenden unos de otros. Por algún tiempo hasta ahora se han concentrado las reuniones sobre el sentido de fraternidad entre los sacerdotes. El Ministerio Sacerdotal puede ser muy agitado y exigente. Los horarios muy ocupados y la geografía, nos dan a los sacerdotes, muy pequeñas oportunidades para crecer en relación de fraternidad los unos con los otros. Un número relativamente pequeño de sacerdotes nos da una ventaja, y es que tenemos mejores capacidades para poder saber los unos de los otros.

Uno de desafíos comúnes de las diócesis en el país, que yo sé, ha sido la relación entre los sacerdotes y sus obispos. Por mí, asistir a la asamblea presbiterial es un imperativo. Yo no sólo disfruto la separación de la rutina regular, sino que también tengo la oportunidad charlar con ellos en los desayunos y en las tertulias. Esa situación es muy diferente de una visita parroquial, cuando voy para la celebración de la Eucaristía y/o Confirmación.

Las relaciones entre los sacerdotes pueden ser un desafío desde varios puntos de vista. Puede haber diferencias en sus perspectivas teológicas, culturas, edades, y personalidades. Este año el comité del organización decidió que sería bueno para nosotros aprender más sobre unos y otros. ¿Cómo hicimos eso?

Cada sacerdote tenía que responder a cuatro preguntas, compartir sus respuestas con el grupo: ¿Porqué quise hacerme sacerdote? ¿Cuáles fueron algunos eventos significantes, durante mis años de formación en el seminario? ¿Qué me sostiene en mi ministerio como un sacerdote? Y finalmente, ¿Cuáles son mis más grandes desafíos en el ministerio?

El lunes en la tarde, y en la mañana del martes, miércoles y jueves, se tomó para un compartir personal, de manera que cada sacerdote presente pudo responder a estas cuatro preguntas.  Encontré que el compartir fue maravilloso. Me encontré deseando que todo el mundo, en la diócesis, pudiera haber escuchado a estos hombres que han dedicado sus vidas al servicio de la iglesia, del Pueblo de Dios. Cada uno compartio su historia. Muchos de esas historias nos dieron el claro ejemplo del movimiento del Espíritu Santo, en su discernimiento profesional y en la maduración de sus ministerios.

Aunque muchos de nosotros, hemos sabido de unos y otros y hemos tenido nuestros ministerios estrechamente unidos por muchos años, escuchamos la historias de unos y otros como si nunca las hubieramos oído antes. En algunas de las historia se discutieron los diferentes tipos de dificultades y luchas, que los sacerdotes han tenido que enfrentar. Otros hablaron de la alegría de sus ministerios y del poder de oración y de los sacramentos en sus vidas, sobre todo la Eucaristía. Algunos deseaban saber sobre los de más edad y lo que éso significó, mientras que otros reconocieron que sólo estaban recien mojando sus pies en el servicio del sacerdocio. De una manera u otra, todos los sacerdotes expresaron una jornada humana tocada por la gracia de Dios, y un compromiso notable de continuar sirviendo, en el desafio de los tiempos.

Éste es el Diario de la Diócesis, Inland Register dirigido a las vocaciones. Cada uno de nosotros tiene una vocación en la vida, pero el compartir de los sacerdotes esta semana en Wenatchee, dió testimonio de la poderosa llamada de Dios a los seres humanos, cada uno único, en su propio modo. Si juzgara la reacción de los sacerdotes en general, al terminar nuestro tiempo juntos, pienso que ha habido un gran crecimiento, en nuestra apreciación y conocimiento de los unos a los otros. Espero que esta experiencia nos asista a todos nosotros, para crecer en fraternidad y apoyo los unos con los otros, que podamos servir mejor a todo el pueblo de Dios. Pido sus oraciones por esa intención.

Estoy especialmente agradecido después de escuchar a los sacerdotes, cuando compartieron sus historias los tres dias recién pasados. El presbiteriado continúa inspirándome y me alienta en mi propio ministerio.

Que nosotros todos continúemos orando por vocaciones a vida Religiosa y al sacerdocio,y que aquellos que son llamados respondan generosamente a la invitación de ser sirvientes del pueblo de Dios.

Mucha paz y alegría para todos ustedes.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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