Catholic Diocese of Spokane, Washington


De Parte del Obispo

"Celebraciones de gracias"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 8 abril 2004 del Inland Register)

La Cuaresma, siempre nos ofrece una oportunidad muy rica de gracias, cuando caminamos por este tiempo especial de penitencia, de renovación y de celebración. El Primer domingo de Cuaresma, celebramos el rito de elección, en la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes, con una iglesia casi llena. Una semana más tarde celebramos el mismo rito en la Parroquia de San Patricio, en Pasco. Cada año alternamos entre Pasco y Walla Walla, en la región sur de la diócesis.

Para todos nosotros, en la Iglesia, estas celebraciones son siempre muy especiales, especialmente para los catecúmenos y candidatos cuando se declaran “elegidos” y empieza su fase final de su preparación para los sacramentos de la Pascua. Su alegría, su entusiasmo, y gratitud son fuente de inspiración para todos nosotros, que observamos cuán maravillosamente Dios trabaja, por el poder del Espíritu Santo, en sus vidas.

En la mañana del jueves Santo celebraremos la Misa de Crismas en la Catedral. En ese tiempo bendecimos el aceite de los enfermo y de los catecúmenos y consagramos el crisma sagrado. Estos aceites se usarán para las celebraciones; al ungir a los enfermos, en los bautismos, las confirmaciones, y las ordenaciones al sacerdocio. Una importancia especial, en la Misa de Crismas, es la presencia de los sacerdotes de la diócesis y la renovación de sus votos sacerdotales. Se invita a todo el mundo a esta liturgia.

Este es un momento muy oportuno para mí, personalmente, para expresar mi profunda gratitud por el ministerio de los sacerdotes. Éstos no han sido días fáciles para ellos, en el servicio sacerdotal. Muy a menudo, los sacerdotes en general, se encuentran llevando una cruz que no es de su fabricación. No obstante, continúan sirviendo. Continúan trabajando duro. Su esperanza, su amor por su ministerio y por las personas a las que sirven, continúa dando testimonio de su profundo compromiso a la Iglesia y al sacerdocio. A pesar de los días difíciles en el que nos encontramos, las investigaciones, consistentemente, indican que sacerdotes tienen un alto nivel de satisfacción en su sacerdocio. Mi esperanza es que todos nosotros podamos apreciar la humanidad de la Iglesia en general, pero también apreciar la humanidad de todos los que sirven en la Iglesia. Todos juntos estamos en este viaje de conversión. Además de ser un buen discípulo de Jesús, la habilidad real de ser un buen cristiano, es amar y ayudar a otros a una vida más llena.

La tarde del Jueves Santo empieza la celebración litúrgica del Triduo Pascual, desde el Jueves Santo hasta la celebración de la Vigilia Pascual. La Tarde del Jueves Santo, nos recuerda la Institución de la Eucaristía en la Ultima Cena. La Eucaristía toca y continúa tocando nuestras vidas profundamente cuando celebramos juntos, recibimos el Pan de Vida, y escuchamos la Palabra. Recuerdo la parábola sobre el perdón, que Jesús contó: en la historia del Hijo Pródigo. El hijo mayor no quería celebrar el retorno de su hermano menor. Necesitamos celebrar, en comunidad, las bondades de Dios para con nosotros, cuando nos reunimos como iglesia en torno al altar. La iglesia nos llama a ser comunidad que celebra y la Eucaristía es exactamente eso. Nuestras liturgias y rituales son expresiones poderosas de cómo conectamos nuestras vidas con la bondad de Dios y su gracia. En la tarde del Jueves Santo, la Eucaristía, como cúspide y fuente de nuestra vida espiritual. El lavado de los pies, el Jueves Santo, nos recuerda como tenemos que servirnos unos a otros, esta fuertemente conectado a nuestro ser, pueblo de Eucaristía.

La celebración del Viernes Santo tiene su carácter único, el de ayudarnos a apreciar la Pasión y Muerte de Jesús. Litúrgicamente celebramos los eventos en los cuales se centra la película sobre La Pasión del Cristo. Una y otra vez, oímos historias de personas que descubrieron o recuperaron su aprecio por el amor de Jesús para con nosotros y toda la humanidad en su Pasión. No se celebra misa el Viernes Santo, recordamos que Jesús estaba en la tumba ese día. Escuchamos la Pasión según San Juan, oramos por el mundo y por nosotros mismos, veneramos la cruz, y recibimos la Comunión.

La Vigilia de la Pascua, en tarde del Sábado Santo, es el momento culminante de todas las liturgias del año. El fuego que se enciende el día de la Pascua y la proclamación del Misterio Pascual cuando sostenemos ese fuego en nuestras manos; las lecturas de la Escritura, compartiendo nuestra historia de salvación; la bendición del agua bautismal, el bautismo, la confirmación, y la Primera Eucaristía de aquellos que entran a la Iglesia, nos proporcionan una rica experiencia litúrgica de nuestra fe. Aunque el servicio de la Vigilia de la Pascua es un poco más largo, espero que nos aprovechemos de esta jubilosa y formativa experiencia ritual, que expresa el aprecio y la gratitud a Dios por tantas bendiciones recibidas en nuestras vidas.

Mi esperanza es que estas celebraciones nos conmuevan a todos, que cuando participamos en ellas sean renovados nuestro fervor y gratitud. En un mundo lleno de tantas imágenes y tantas actividades, la Semana Santa nos ayuda a conectarnos con la realidad llena de vida, en unión con nuestro Dios.

Mi oración y deseo para todos ustedes es que gocen de una bendita Semana Santa, Triduo Sagrado, y Tiempo de Pascua.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


Calendario del Señor Obispo Skylstad

Home | Bishop | Communications | Parishes | Catholic Charities


WEB CONTACT

© The Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved