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"El Obispo Responde"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad
En estos últimos meses, todos en el Centro Pastoral Católico, hemos trabajado muy duro para restaurar su fe y su confianza, tanto en la Iglesia, como en el Liderazgo de la Diócesis de Spokane. Las noticias deprimentes, en los dos niveles, local y nacional con respecto a los sacerdotes que violaron su confianza y cometieron actos delictivos de abuso contra niños y adultos vulnerables, me ha afectado profundamente. Como ustedes saben, hemos decidido atacar esta situación de frente. Entendemos que todavía estamos embarcados en encontrar un trabajo de acercamiento que este centrado en las víctimas. Me encontré con víctimas y sus familias, me disculpé, ofrecí consejo y otros apoyos, y escuché atenta y largamente, con lo mejor de mi habilidad. Cuando escuché las historias sentí tristeza, enojo; pero principalmente, empatía de corazón por cada persona. Oré para que de algún modo, el proceso de curación pudiera empezar. Hemos entendido, sin embargo, que debía llegar a todos los parroquianos de la diócesis, para asegurarnos, que de verdad todos han entendido, no sólo las presentes políticas y programa que teníamos para prevenir los abusos, sino también las nuevas normas, que vienen de las políticas de la Conferencia General de los Obispos de los EEUU. Se diseñaron esas normas y políticas para asegurar que en el futuro no tengamos ningún caso tan amplio de abuso, de modo que no se dañe más niños. Nosotros les prometemos que re-duplicaremos nuestros esfuerzos con respecto a los programas en lo que refiere a educación y prevención de esta terrible tragedia. Un elemento importante en este deseo de llegar a todos es el video que fue distribuido a todas parroquias. En el video destaca la composición la presencia del Director de esta Mesa de Revisión de laicos, Juez Phil Thompson, y yo, hablamos a ustedes sobre las nuevas normas promulgadas por la Conferencia de Obispos y el papel crítico de esta Mesa Directiva. Adicionalmente, nosotros adjuntamos una encuesta pidiendo sus comentarios. Ustedes han respondido. Yo les aseguro, que los he oído. Aunque, casi 3,000 miembros de una diócesis que sólo tiene 25,000 familias que devolvieron la encuesta o participaron en las discusiones parroquiales. Mucho más impresionante que el puro número, fue el hecho de que las respuestas fueron tan reflexionadas y sinceras. Muchas fueron creativas. Varios de ustedes se tomaron el tiempo para escribirme una carta personal y expresar sus pensamientos. Cada uno de ustedes que participaron en su propia forma, les doy mis más sinceras gracias. Sus palabras son un constante recordatorio del hecho de que los parroquianos han tomado el debido sentido de propiedad de su Iglesia. Es claro que los miembros de esta diócesis así lo creen, como alguien lo puso, “somos la Iglesia,” y ustedes no sólo lo creen sino que han determinado pasar esta tormenta, y emerger como un pueblo y una Iglesia más fuerte. Con respecto a las encuestas, una gran mayoría de ustedes, sobre el 80 por ciento, dicen que están satisfechos con el plan y que si este se implementa apropiadamente, aumentará significativamente la fe y la confianza en la Iglesia. Lo que dicen, una pequeña pero significativa minoría, casi un 8 por ciento, expresó poca confianza en el plan, y me hicieron saber en ciertos términos que no estaban muy contentos conmigo, como obispo. A nadie le gusta ser severamente criticado, sin embargo esas palabras fuertes de descontento me alientan. El hecho de que los parroquianos de la diócesis se sientan cómodos enviando un fuerte, mensaje crítico a su obispo, reafirma mi fe en que ellos se sienten libres de expresar sus sentimientos y opiniones, cuando deben. Eso es un consuelo, habla del papel importante para esforzarnos en construir una Iglesia mejor. Primero, me gustaría tocar brevemente esos aspectos del plan que recibieron el apoyo más fuerte, pero volveré, más adelante, a las críticas. Porque es importante reconocer y responder a ellas, lo mismo que a las de apoyo. Lo que recibió el apoyo más fuerte fueron el establecimiento de la Mesa Directiva Diocesana de Revisión y la política de Cero Tolerancia, en abuso sexual. Aproximadamente la mitad anotaron esto como una de las cosas “Que más” les gusto del plan.
Un parroquiano expresó los sentimientos de muchos cuando escribió, “La Mesa de Laicos es lo parte más importante para mí. Le da credibilidad a todo el proceso, para aquellas personas que han perdido fe en el clero.” se expresó apoyo también al hecho de que la Mesa de Revisión tiene la autoridad de hacer pública su opinión, si no está de acuerdo con algunas de mis decisiones. Muchos de ustedes no sólo declararon un fuerte apoyo por la Mesa Directiva de Revisión, sino que hicieron sugerencias para diversificar el número de miembros y clarificar su propósito. Muchas sugerencias se hicieron con respecto a extender el número de miembros y cambiar la formación de la Mesa de Revisión, aunque algunas sugerencias chocan con otras. Por ejemplo, varios de ustedes alabaron el hecho de que la Mesa Directiva de Revisión tenga miembros que no son católicos, mientras otros expresaron oposición a cualquiera que no fuera católico. Había una exigencia de más profesionales y otros exigían menos profesionales; recomendaciones en favor y recomendaciones en contra de tener miembros de la ley a bordo. Varias personas específicamente dijeron que debería haber mujeres envueltas en todos los aspectos de llevar a cabo el plan, y más especialmente mujeres en la Mesa de Revisión, una respuesta dice, tienen “una comprensión única de las consecuencias emocionales de los niños,” y no emplearla en esa calidad sería una tontería. Les hago notar que la mitad de la presente Mesa son mujeres. Otra sugerencia incluye que por lo menos un miembro de la Mesa sea de fuera del área de la ciudad de Spokane. Se hizo notar también que la Mesa Directiva actual no hay ninguna persona de color, y eso debería ser. Estos comentarios me recuerdan también, la increíble diversidad y la dimensión geográfica de lo que llamamos la Diócesis de Spokane. Encuestas llegaron de Pasco, Brewster, Walla Walla, y Colville, y eso sólo por nombrar algunas. Además, casi el 10 por ciento de las encuestas que volvieron venían en español. Fue una especial satisfacción, que nuestros miembros de herencia hispana se tomaran el tiempo para comentar, sabiendo muy bien que Hna. Myrta Iturriaga traduciría todo, para que yo lo viera. Hay en verdad algo maravilloso sobre ese tipo de fe y confianza. Estas respuestas de nuestra comunidad hispana demuestran que todos verdaderamente sentimos igual, sobre todo padres, indiferente de raza, credo, o raíz étnica, cuando se trata de hechos críticos como el de asegurar que nuestros niños estén de verdad protegidos y seguros. Junto con el fuerte apoyo a la Mesa de Revisión y a las sugerencias de cómo mejorarla, sin embargo, había una cantidad justa de confusión sobre los deberes y la autoridad de esta Mesa. La revisión de las encuestas me dice que tenemos que hacer un mejor trabajo en la educación de los parroquianos sobre las funciones reales de la mesa, su deberes y responsabilidades. Nos dirigiremos a esto en el futuro.
El otro punto que fue más a menudo mencionado por ustedes “Como lo más” es la Política de Cero Tolerancia- de no tolerar ningún abuso sexual. Esa política requiere el retirar permanente del ministerio activo a cualquier sacerdote que alguna vez tuvo un abuso sexual con un menor. Muchos, muchos parroquianos dijeron que no hay ningún lugar en la Iglesia para tolerar ningún abuso sexual, punto. Aunque esta política no fue universal. Algunas personas escribieron que aunque ellas aborrecen tal conducta y quieren que se tomen todas las medidas posibles para erradicar y prevenir, debe haber lugar para el perdón. “Jesús no tenía una política de cero tolerancia,” un parroquiano escribió. “¿Porqué deben tenerla ustedes?” Entre otros puntos más frecuentemente mencionados en los del plan que ustedes mencionaron “Como lo más” estaban:
• Tomar una acción inmediata cuando se recibe una acusación de abuso, y manejar tales alegaciones como crimen, particu-larmente envolver a las autoridades civiles. • Muchos de ustedes mencionaron el hecho de la responsabilidad de los obispos, especialmente obispos que encubrieron dichos problemas, quizás moviendo los sacerdotes de una parroquia a otra. Mientras las normas hacen claro de que los sacerdotes serán llamados a tomar responsabilidad, ellas no son muy claras en cómo se sostendrá la responsabilidad de los obispos. Las auditorias que serán conducidas por la oficial del FBI, Kathleen McChesney supervisará el cómo los obispos están implementando las reglas y políticas, eso ayudará. Pero la pregunta se mantiene: ¿Qué pasa con un obispo que no cumple la auditoria? Muchos obispos reconocemos que este es un hecho que necesita ser atendido.
Dos artículos dominaron en las respuestas de lo que aparecen “Como Menos” sobre el plan del Abuso sexual en la diócesis. Uno es el hecho que el abuso alguna vez pasó y que la Iglesia fue lenta en responder. Varios de ustedes hacen culpables a los jefes de la Iglesia - y a mí, específicamente - por el abuso pasado y expresan su enojo de que no se trató más rápidamente. Una crítica dice, “Obispo, su servicio de labios es políticamente correcto, pero no impresiona ni un poco, a este viejo católico. Usted escondió e ignoró los predadores.” Mientras yo nunca “escondí” ni “ignoré predadores,” Muchas personas no reconocen la gran habilidad de los pedofilios, que pueden esconder con buen éxito su conducta de otro sacerdote que trabaja en la misma parroquia, es lo mismo que algunas personas en la sociedad con gran éxito esconden su orientación sexual de los miembros de su propia familia, por años. Así, hay algunos que no me conocen que desearían saber porque yo no pude darme cuenta de las predilecciones del Padre O’Donnell y sus actos delictivos cuando trabajamos juntos por 20 meses, en la parroquia de la Asunción, hace muchos años. Aquellos que me conocen me creen cuando digo que no supe sobre sus problemas o actividades criminales. El hecho más grande para mí, es la responsabilidad de que como diócesis fuimos lentos en responder al problema global. La mirada hay siempre 20/20. Quizás podríamos haber respondido más rápidamente, pero globalmente creemos que hemos tratado de dar nuestra mejor respuesta rápidamente y con fuerza, cuando nos dimos cuenta de los reclamos y los problemas. El otro punto que recibió una enorme cantidad de comentarios es con respecto a los sacerdotes, durante y después del proceso, si ellos han sido acusados de abuso o suspendidos durante una investigación. Se expresaron estas dos preocupaciones en la sección “Como Menos” y también las sugerencias para mejorar el plan. Los miembros de esta diócesis fueron claros de que no tolerarán - y no dejarán que la Iglesia tolere - cualquier abuso sexual. Al mismo tiempo, muchos, muchos de ustedes están preocupados de que los sacerdotes sean acusados falsamente, y expresan su preocupación sobre la precipitación de tales acusaciones. Otros comentarios recibidos:
• “no cuelgue a los sacerdotes para secar.” Sólo, donde había sólida y creíble evidencia, nos hizo tomar acción contra los sacerdotes acusados y públicamente declarar sus nombres, sólo de aquellos que estaban aún vivos. Por supuesto, nuestra política de “cero tolerancia” significa tan pronto que recibimos los informes, nosotros los entregaremos a las autoridades civiles. También les hemos recordado constantemente, que la inmensa mayoría de sacerdotes hacen honor a sus promesas, obedecen la ley y trabajan duro, cada día para servir a Dios y a sus hermanos, los seres humanos, con dignidad, gracia, fuerza y perseverancia.
Un sorprendentemente alto número de ustedes, dicen que creer que a los sacerdotes se les debe permitir que se casen. Algunas de las razones, es que el celibato es una de las cosas que llevan a problemas de abuso sexual. “Dejen que los sacerdotes se casen,” uno de ustedes escribió, agregando que los sacerdotes son “hombres buenos, porqué no les dejan que sean modelos maravillosos en nuestra sociedad de hoy, como grandes maridos, padres, y el hacer crecer sus familias en la iglesia.” Ésta es un sentimiento bien intencionado, frecuentemente mencionado en la prensa nacional. Basta con decir, que muchos expresan este sentimiento y creen que de algún modo podría haber evitado de algún modo la tragedia de la pedofilia de los sacerdotes en el abuso de los niños. Los estudios indican que la pedofilia tiene poco que ver, con que la persona sea casada o no, el problema es mucho más profundo, una enfermedad probablemente incurable a cerca de lo cual los profesionales están en desacuerdo. De algún modo, para mi consternación, algunos de ustedes también confunden el hecho de que uno sea homosexual con la pedofilia. De nuevo, las investigaciones muestran que la pedofilia no tiene nada que ver con que si uno es heterosexual u homosexual. Algunos de los sacerdotes que abusaron de los muchachos adolescentes, sin embargo, han sido probablemente homosexuales en su orientación, que contribuye a la confusión. Pedofilia, sin embargo, es simplemente una enfermedad profundamente arraigada, terrible enfermedad de la mente que aflige a algunos indiferentemente de su orientación sexual. También fue una sorpresa los fuertes sentimientos expresados por una minoría muy pequeña, que parecen creer que alguien inclinado hacia una orientación homosexual, posiblemente no podría ser un buen sacerdote, olvidando que todos los buenos sacerdotes hicieron una promesa de celibato, en la que no cuenta su orientación sexual. Deseo que aquellos que hablan con tal seguridad en este punto, que deberían revisar el Evangelio, donde nuestro Señor habla de la importancia de amar al prójimo, y no juzgar. Nadie está excluido de su exhortación.
Entonces, Sr. Obispo ¿A dónde nos conduce todo esto? Ustedes pueden hacerse esta pregunta. Es una pregunta muy justa. Primero, pienso comunicarme más seguido con ustedes, sobre lo que estamos haciendo para proteger a los niños en esta diócesis, pero también qué es lo que nosotros podemos y haremos para asegurar una mejor educación de los niños y los adultos, y también que más se puede hacer en cuanto a la prevención. Nada es más importante que nuestros niños. Nada puede dejarse de hacer, para asegurar a las madres y los padres de esta diócesis, que todo lo que hemos podido hacer a sido hecho, con el fin de proteger a niños y adultos vulnerables. Mi meta es la misma de Kathleen McChesney: no más casos de abuso, nunca más, en esta diócesis. Esta experiencia va a dar lugar a un renovado compromiso de asegurar que nuestra Iglesia en esta diócesis es tan buena, tan progresiva y enérgica, y que la llevaremos al máximo de lo que puede ser. Muchos de ustedes ofrecieron muy buenas sugerencias de como envolver más a los laicos en el gobierno de la iglesia, y mientras creo, que tenemos un envolvimiento más extenso de los laicos, no significa no podemos y no debemos tener más. Muchos de ustedes también dijeron que el papel de mujeres en la Iglesia tiene que aumentar, que tenemos un recurso, que la Iglesia nunca ha reconocido propiamente, y que las mujeres podrían hacer mucho más de lo que hacen ahora. Y otros de ustedes se fueron derecho al corazón de la naturaleza jerárquica de la Iglesia y su estructura autoritaria y me desafían a estar más abierto a la noción de un verdadero compartir la autoridad con los laicos. En mi mente, todo está abierto para ser discutido. La Iglesia que emerge de esta terrible experiencia será más fuerte y más vital que lo que ha sido en siglos. Todos queremos lo mismo: asegurar que los niños, la juventud y los adultos vulnerables sean protegidos. ¡Con la ayuda de Dios trabajaremos juntos para alcanzar esa meta! También creo que todos queremos la mejor Iglesia posible, vital, energética, una Iglesia dinámica que avanza por el siglo 21segura de que hacemos lo que Cristo querría que hagamos. Muchas gracias a todos. Sus respuestas y sus mensajes me han ayudado muchísimo. Mientras el primer enfoque de mis esfuerzos continuará siendo la diócesis, pienso usar lo que he aprendido de ustedes, para ayudar a nivel nacional, ha proteger a los niños y hacer una iglesia Católica mejor en los Estados Unidos. La paz de Cristo y bendiciones para todos ustedes.
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