De Parte del Obispo

"Buenas Obras"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 19 diciembre 2002 del Inland Register)

Los ministerios de la Iglesia continúan, a pesar de toda la triste publicidad sobre la realidad y las consecuencias de abuso sexual. Necesitamos guardar un sentido de equilibrio y perspectiva al continuar la misión de la Iglesia. Ciertamente una parte importante de esa misión es nuestro continuo trabajo de las Caridades Católicas. Con una economía vacilante y con los cortes dramáticos que ya ocurren en los servicios sociales, esta misión de servir a los aquellos en urgente necesidad, se vuelve más importante que nunca.

Además, para hacer peor la situación, nuestro presupuesto del estado enfrenta un déficit de $2 mil millones que pone más presión en el sustento y bienestar de la gente en general. El Viernes, después de acción de gracias, tuve una visita con el Padre George Morbeck, pastor de la Parroquia en Republic. Esa comunidad enfrenta el cierre de dos industrias, que son parte integral de la economía del pueblo. Se perderán trabajos. Eso tiene un impacto directo e inmediato en familias y en los negocios locales.

El trabajo de Caridades Católicas en nuestra diócesis de Oeste de Washington ha estado entre nosotros por 90 años. Con principios muy humildes, la organización ha crecido para servir a los más necesitados en una variedad de campos diferentes. Hoy Caridades Católicas son un tributo grandísimo a aquellos visionarios que años atrás empezaron esta obra. El equipo ejecutivo de aquellos que administran nuestras oficinas que trabajan día a día para encontrar una respuesta a todas las demandas cada vez más crecientes que se les hacen con respecto a las necesidades de las personas más vulnerables y de las situaciones más delicadas, ellos continúan construyendo como en el pasado. La continua generosidad de nuestras familias católicas, y la ayuda de otros, que no son de nuestra comunidad de la fe, ha sido vital para que los programas continúen.

La lista de las Buenas Obras que Caridades Católicas realiza es impresionante: Consejería, Ayuda en casos de desastre y de emergencia, La Casa de la Caridad, albergue para familias y personas mayores, el ministerio social en las Parroquias, Plaza Bernadette, Re-ubicación de refugiados, El Centro de Santa Ana para Niños y sus Familia, el Programa CAPA (Ayuda para Embarazadas y Padres solos), Albergue Santa Margarita, y Los Servicios para Ancianos. Usted puede encontrar más detalles, sobre cada uno de estos proyectos, en la información que se les envió en preparación para la Colecta de Navidad del 2002 de Caridades Católicas. Todos estos trabajos son posibles gracias a su generosidad y colaboración, y con la ayuda otras instituciones de la iglesia, así como con la ayuda del Estado y de las Agencias Federales.

Para mí personalmente, es una increíble satisfacción escuchar las historias de aquellos/as personas que dan testimonio, sobre el impacto positivo de nuestros servicios. Tal como una madre soltera con su niño o sus niños, sin casa ni hogar, que pudieron recibirse en el hogar, en una atmósfera familiar, de amor y apoyo. En esta forma pueden orientar sus propias vidas y, con el tiempo hacerse independientes. Sé específicamente de una madre que se quedó en el Albergue de Santa Margarita, por casi un año. Ella dejó el albergue, ahora tiene su propio apartamento, y se registro en la Universidad de Gonzaga. Ese es un ejemplo de los muchos servicios: Hacer que las personas asuman sus propias responsabilidades, con dignidad y respeto, de manera que puedan desarrollar sus regalos y puedan volverse más autosuficientes y seguras de su propia valor.

Como resultado del cuidado de muchas personas y de su apoyo generoso, hay docenas de historias como estas. Sólo el otro día, oí de un niño de 11 años, que estaba preparando una fiesta para todos los que viven en Santa Margarita, en gratitud por el tiempo que el pasó allí. Además, se han hecho contactos con una de las Escuelas Católicas para ayudar en la celebración. La mayor parte de nosotros tiene la esperanza de reunirse en familia, en su hogar para la celebración de Navidad, pero ese no es el caso para muchos que no tienen casa ni hogar, ese ambiente simplemente no existe para ellos. Como comunidad católica generosa, podemos hacer una diferencia grande en la vida de otros, haciéndoles saber que nos preocupa su situación y que queremos ayudar.

La nueva “Casa de Caridad” (House of Charity) es ejemplo maravilloso de cuánto las personas pueden hacer cuando se unen para proveer una atmósfera de aceptación y cariño a los sin casa ni hogar y transeúntes. La nueva facilidad, aunque simple en citas, es un lugar de belleza, que habla claramente del mensaje que cada persona merece, respeto y dignidad. Además, el Centro Médico del Sagrado Corazón, por años ha estado proporcionado una clínica médica a la Casa de Caridad. Por muchos, éste es la única ayuda médica disponible.

El mensaje del Evangelio es muy claro sobre quien es nuestro prójimo. Todo el mundo es nuestro prójimo. Nadie está exento. Más del 80 por ciento de aquellos a quienes servimos a través de estas Buenas Obras de Caridades Católicas, no son católicos. Pero es muy importante recordar que en el Reino de Dios, son nuestro prójimo. Son hermanos y hermanas en el Señor Jesús. Cada persona fue hecha a imagen y semejanza de Dios. Somos guardianes de nuestros hermanos y hermanas. Su contribución a la Colecta de Navidad del 2002 dará testimonio vivo de el mandato del Jesús de “Amar a nuestro Prójimo como a nosotros mismos.”

Finalmente, para todos ustedes y sus familias, quiero expresarles mis mejores deseos y oraciones, que tengan una Navidad bendita y felíz. Por su vida y generosidad, hacen posible que se dé un luminoso testimonio, de la venida de Jesús a nuestro mundo. Mi agradecimiento a cada uno de ustedes y mucha paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


© The Roman Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved


Home