De Parte del Obispo

"De Parte del Obispo: Reflexiones de verano"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 22 agosto 2002 del Inland Register)

En mi última columna compartí con ustedes el día nacional de oración y expiación del 14 de Agosto. Quiero agradecer todos ustedes los que vinieron a la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes, así como aquellos de ustedes que se unieron a mí en oración, dondequiera que estuvieran. Para mí personalmente, el día fue ciertamente fructífero.

Como estoy seguro, ustedes saben muy bien, los medios de comunicación civil cubrieron el evento. En general, debido a las situaciones de los meses pasados, con respecto al abuso sexual y la Iglesia católica, hay una sensibilidad nueva y el conocimiento del proceso es evidente.

Al tiempo que declaraba, cuán perjudicial y penoso son estos tiempos, al mismo tiempo, estoy agradecido de que el abuso ha salido a la luz, de manera de que podamos resolverlo.

Claramente, debido a los eventos desde el principio del año, las víctimas de los abusos han encontrado estímulo y valor para salir a la luz y compartir sus historias. He oído personalmente historias de aquellos que han encontrado muy difícil compartir por la primera vez lo que pasó años atrás. Si lo hubieran compartido inicialmente nadie se los creería, o quizás se les dijo que vivieran con ello. Uno puede sólo imagina la carga y/ o la culpa.

En los últimos meses, aproximada-mente 12 nuevos casos de abusos han aparecido, todo ellos hace más de 12 años o algunas décadas más antiguos. Los más ocurrieron en la Diócesis de Spokane, aunque algunos de ésos informes que me pasado han ocurrido en otras partes del país.

Los sacerdotes que han abusado del ministerio son retirados inmediatamente. No se transfieren de una parroquia a parroquia.

Como siempre, para aquellos que han sido abusados en la Diócesis de Spokane, inmediatamente se les ofrece consejería. Si hay el deseo de un pago monetario, alentamos a las víctimas a contactarse con un abogado, para asegurar que la justicia sea servida de la manera mejor posible. De esta manera cualquier arreglo que sea logrado sea de una manera franca y legal, asegurando la integridad como parte del proceso y proporcionando claridad de responsabilidades, en ambos lados, tanto hacia la víctima, como hacia la Iglesia.

Si el abuso ha ocurrido en otra parte, se contacta al obispo de la diócesis donde ocurrió. Además, por años hemos tenido la política para todo nuestro personal de la diócesis de informar inmediatamente, cualquier abuso o posible abuso, a las autoridades civiles. Por nuestro abogado de la diócesis, nos hemos contactado con las autoridades civiles, sobre los antiguos casos de abuso y encontrar con ellos lo que se espera de nosotros.

Esta situación es obvio ocupa nuestra atención y preocupación en estos días. Oremos, todos unidos por la curación, tanto para la Iglesia como cuerpo, como por sus miembros individualmente.

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El verano siempre parece moverse muy rápido. Ya estamos en medio del mes de agosto, comenzando en algunas semanas otro año escolar. Siempre estoy esperando por adelantado el verano, pensando que el calen-dario me dará algún descanso, pero cada año, hasta ahora me ha demostrado todo lo contrario. (Uno siempre tiene esperanza.)

Este verano esta marcado por eventos importantes. Los Obispos Católicos de los Estados Unidos reunidos en Dallas en el mes de Junio fue probablemente uno del más importante y muy difícil a la vez. La materia a tratar sobre el abuso sexual en la Iglesia, el llegar con compasión hasta las víctimas, el manejar responsablemente los casos de los abusadores, y la responsabilidad de los jefes de la Iglesia, estará probablemente con nosotros por algo de tiempo en el futuro. Por el momento reorganizamos nuestro comité sobre el abuso sexual en la Diocesis de Spokane a la luz de la declaración hecha por los obispos en Dallas. Además, se formó un comité de revisión de todo el Estado de Washington, por los Obispos del Estado, para ayudarse unos a otros, en esta difícil y compleja materia.

El Día Mundial de la Juventud a fines de Julio fue un gran evento para la Iglesia universal cuando jóvenes de 175 países vinieron a Toronto por una semana de oración, catequesis, solidaridad, y celebraciones de reconciliación y Eucaristía. Estos eventos demandan una planificación tremenda y grandes recursos para la iglesia organizadora, pero el resultado, sin ninguna duda, vale la pena.

Las solemnes vísperas del Sábado en la tarde y la Eucaristía con el Santo Padre el domingo en la mañana fueron encuentros poderosos de una Iglesia de tantas culturas y de todas partes del mundo. La tremenda multitud de jóvenes ondeando las banderas de sus recpectivas naciones expresaban un sentido obvio de un encuentro cordial de la comunidad como Pueblo de Dios, reunido en celebración. Quizás, un evento como éste puede ser un gran signo para la familia humana en toda la tierra de que podemos estar juntos y tener un sentido de reverencia y respeto de los unos para con los otros.

El verano es también para mí un tiempo para organizar barbacoas en el patio trasero de la casa del Obispo. Hay aproximadamente 12 de estos encuentros por ejemplo, con los sacerdotes; con los diáconos y sus esposas; con los representantes de varias comunidades Religiosas; el Octet (Líderes con no-denominational en el área de Spokane); con los vecinos; la mesa directiva del cementerio; y una o dos comidas que fueron ofrecidas con compra y venta de artículos rematados para varias organizaciones. Éstas son algunas de buenas maneras de reunir personas para disfrutar y apovechar juntos esta porción de la estación de verano.

Como un tiempo de descanso, los obispos de la región nos reunimos, cerca del río Hood, durante la fiesta del 4 de Julio. Había 13 de nosotros. Tratamos de reunirnos en diferentes lugares cada año.

El verano es también un tiempo cuando tengo la oportunidad visitar a mi familia, especialmente a mi padre enfermo. Muy a menudo mme gusta tomar viajes de ida y vuelta por diferentes rutas, la mayoría de las veces sin agregar ningún millaje extra. A mediados del mes de Julio, manejé a Brewster para ver a mi padre, en un hogar de ancianos, arriba en el valle de Okanogan a Tonasket, y entonces regresé por el camino de Republic, Kettle Falls y el valle de Colville. Otro viaje interesante desde Oroville para regresar a Spokane a través de Cheesaw, Toroda Creek, Curlew, Camino de Boulder Creek al Río Kettle, y entonces tomar Kettle Falls.

Dos días después de ese viaje me fuí a Walla Walla, por el camino de Colfax y Dayton, para encontrarme con los sacerdotes del área de Walla Walla y también con un pariente distante de Noruega que visitaba unos amigos en College Place. Nosotros, hace muy poco nos descubrimos uno al otro. El es profesor de música en la Universidad de Oslo. De regreso manejé a Wallula Unión, pasando los aproximadamente 500 generadores del viento en la laderas entre Washington y Oregon; a Pasco; y entonces a casa en el freeway 395. Uno puede venirse también por Dayton, Lyons Ferry por el Río Snake, a lo largo del Parque Palouse Falls del Estado (una vista maravillosa, por el camino), a Washtucna, Ritzville y entonces a Spokane en I-90. Continúo maravillarme de la diversidad y belleza del Oeste de la Diócesis en el Estado de Washington.

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Finalmente, un cambio grande ocurrirá al final de este mes cuando Msgr. John Steiner, el Moderador de la Curia, se va en su sabatical a la Universidad Americana en Louvain, Bélgica, donde nuestro Padre Kevin Codd es rector. Msgr. Steiner ha estado en esta posición, por segunda vez alrededor de 18 años. Esta posición de servicio en la diócesis demanda mucho tiempo, y ha conducido este trabajo en el Centro Pastoral Católico de la Diócesis junto con el de pastor de la Parroquia Santo Tomás Moro Parroquia en Spokane. Su sabiduría y servicio ha sido inestimable para mí como obispo. También quiero tomar esta oportunidad para expresar a él mi profunda gratitud por los muchos años de duro trabajo y excelente servicio en la diócesis. El merece muchísimo este descanso, y esperamos con ansía su retorno.

Cuando nos acercamos a otro año escolar, cuando movemos del verano al otoño, los aliento a todos a estar atentos a las muchas oportunidades de aprendizaje que tenemos en toda la la comunidad de fe. Es fácil enfocarse en los niños y los jóvenes debido a su necesidad por la educación, pero todos nosotros también debemos estar constantemente en una actitud de aprendizaje.

Que Dios les bendiga con mucha paz y alegría.

(Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP)


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