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"Los obispos y la reunión en Dallas"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 22 agosto 2002 del Inland Register)
El publicidad que rodeo los detalles de la reunión de Dallas es bien conocida. En mis 25 años como obispo, nunca ví tanta gente de los medios de comunicación cubriendo una de nuestras reuniones. En la primera mañana, el Sr. Obispo Mons. Wilton Gregory, Obispo de Belleville y presidente del USCCB (Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos), dio una dirección inspiradora y franca a todos aquellos que asistieron. Habló del momento penoso: "La (crisis en la Iglesia), en verdad, es una pérdida profunda de confianza de los fieles, en nuestra dirección como pastores, debido a nuestro fracaso en conducir el crimen del abuso sexual de los niños/as y de los/las jóvenes por los sacerdotes y personal de la iglesia." Entonces el Sr. Obispo Gregory fue muy específico sobre el papel de los obispos:
No puedo recordar otra reunión de obispos, en el pasado, que haya tenido observaciones más abiertas y francas sobre las responsabilidades de los obispos. Estoy fuertemente de acuerdo con su análisis. Casi al final de nuestro tiempo de reunión, se produjo una discusión sobre la necesidad de tener un día nacional de oración y penitencia, quizás el 14 de Septiembre, la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Sin embargo, como se hizo notar por varios obispos, ésta sería la semana del 11 de Septiembre, el primer aniversario del terrible y trágico acontecimiento en nuestra nación. Además, se expresó el pensamiento de que exigir un día de penitencia y oración, debe enfocarse en los obispos y no en los fieles en general. Al final se llegó a la decisión de que habría un día especial para que los obispos den testimonio de penitencia y oración, el 14 de Agosto, el día anterior de la Fiesta de la Asunción de la Bendita Virgen María. Cada obispo hará la decisión en su propia diócesis de cómo participará en este día nacional de expiación. En mi caso, he decidido que pasaré mi día de oración y ayuno en la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes, en Spokane. Empezaré el día a las 8 de la mañana y concluye con la celebración de la Eucaristía a las 5 de la tarde (la Misa de la Vigilia de fiesta de la Asunción). Mons. Ribble celebrará la Eucaristía como de costumbre al mediodía, por supuesto, estaré presente con la congregación. En la tarde desde 3 p.m. hasta brevemente antes de la Eucaristía de las 5 p.m., habrá exposición del Santísimo Sacramento. A quién desee unirse en oración en la Catedral están invitados a hacerlo ese día. Los animo a quedarse, brevemente o tan largo como lo deseen. Sé que es posible sólo para muy pocos de venir a la Catedral ese día, pero para aquellos que no puedan, por favor agreguen sus propias oraciones a las mías, de una manera que sea satisfactorio para ustedes. Oraré por las víctimas de abuso y por sus familias; por curación, reconciliación, y unidad en nuestra Iglesia; por mi mismo y mis hermanos obispos, para que podemos vivir mejor, más responsablemente nuestro papel de servicio y dirección; por los abusadores; por nuestra sociedad más amplia, que podamos conducir más efectivamente, esta gran herida y dolor. En anticipación de sus oraciones por mí personalmente, por la diócesis y por la iglesia, en ese día, les doy las gracias. Tomo esta oportunidad, una vez más, para pedir públicamente perdón, en nombre de la Iglesia, a todas las víctimas y sus familias. Personalmente, les pido perdón por cualquier forma, en la que yo pueda haber faltado, al no conducir este problema tan responsablemente como debería haberlo hecho. Que todos juntos llevemos fielmente la misión que Jesús nos ha dado: llevándola con fidelidad, con humildad, con esperanza, y una constante apertura a una conversión de corazón. Mis mejores deseos de paz y de alegría para todos ustedes.
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