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"Un momento crítico"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 13 junio 2002 del Inland Register)
Durante las semanas recién pasadas, en la Diócesis de Spokane han habido varias reuniones, refiriéndonos a estos hechos. Los Obispos de la Región XII, nos encontramos, en la Casa de Retiro del Inmaculado Corazón (IHRC), la tarde antes de la celebración de mis Bodas de Plata, de mi ordenación Episcopal. La discución se centro en tres áreas principalmente:
• Posible reasignación de aquellos que han abusado de un menor. Nuestras reflexiones fueron enviadas inmediatamente al Comité sobre el Abuso Sexual del USCCB para que sean tomados en cuenta en la preparación sobre el proyecto de la carta Pastoral. A mediados de Mayo tuvimos una reunión con los sacerdotes, el presbiteriado, la reunión regular del consejo presbiterial, también en la Casa de Retiro. La reunión de tres horas con los sacerdotes fue intensa. Casi todos los sacerdotes asistieron. Los sentimientos expresados ya sea de dolor, de enojo, de frustración, y de vergüenza, reflejó mi propia experiencia. Uno de los comentarios más fuertes fue hecho por un sacerdote jubilado. Indicó que cualquiera acción que la Iglesia tomará debe ser de un testimonio poderoso de preocupación pastoral y de amor por las personas que servimos, sobre todo, por los que han sido dañados y los más vulnerables. Sin ese enfoque, cualquier otro esfuerzo caería en un pozo. Pienso que hubo un acuerdo general de que necesitaremos continuar dirigiendo nuestro ministerio sacerdotal de la manera más eficaz posible, ofreciéndonos un apoyo mutuo los unos a los otros y proporcionándonos oportunidades para una integración personal continuada. En las últimas tres reuniones de desayuno, con la gente de negocios, en el Centro Pastoral Católico, toqué los hechos sobre el abuso sexual. Estas reuniones fueron de una gran asistencia, como no habíamos visto antes. La última de ellas específicamente se refirió la publicación de la carta pastoral. Les pedí su aporte. El interés que expresó este grupo refleja en general el interés y preocupación de la Iglesia en general. El Consejo Pastoral Diocesano (DPC) se reunió el 31 de mayo y el 1 de junio para repasar el carta pastoral, aunque no fuera publicada hasta el 4 de junio. El DPC consta apróximadamente de 25 miembros, personas de varias regiones de la diócesis. La discusión fué muy útil para mí, en preparación para la reunión de los obispos en Dallas. Varios temas emergieron de la reunión:
• Se debe tomar una acción definitiva ahora, para asegurar la protección de
nuestros niños al movernos al futuro. El DPC aprobó en general las líneas del documento y con la esperanza que se pongan en práctica lo más pronto posible. Muchas personas se han puesto en contacto conmigo, con preguntas sobre el abuso sexual en la Iglesia. En mi escritorio hay una pila de papeles, aproximadamente seis pulgadas alto, sólo de fuera de la diócesis. Las personas en general están muy comprometidas. Algunos están preocupados de la salud de la Iglesia. Todo quieren que esta materia se arregle para el futuro. Muchos expresan su enojo, de que tal cosa hubiera pasado. Todos nosotros necesitamos continuar diálogando y discutiendo, para procesar juntos éste penoso episodio, en la vida de nuestra Iglesia. Como algunos han indicado, nunca antes, como comunidad de fe, habíamos experimentado tanto dolor y angustía como en el momento presente. Debemos mirar en la cultura en el episcopado, los obispos; necesitamos mirar a la cultura del presbiteriado, los sacerdotes. ¿Estamos viviendo un liderazgo de servidores? Finalmente, sugeriría que nos dirijamos a la cultura social de liderazgo que nos rodea dentro de nuestra Iglesia. Claramente ésta es una materia muy compleja. Empezar con que todos, dentro de la Iglesia, necesitamos revizar nuestra necesidad de poner a otros seres humanos en un pedestal. No hacemos ningún servicio a jefes religiosos, cuando nosotros separamos a ellos de nuestra humanidad común. Más bien, debemos regocijarnos en la habilidad de nuestros jefes religiosos de alcanzar santidad, en su diario vivir, en su trabajo y en sus fracasos. Allí es donde los cristianos encuentran al Señor. Y en la vida ordinaría hay siempre un lugar donde los reformadores han encontrado muchas preguntas. Debemos mirar algunos elementos dentro de la cultura en el episcopado. Por ejemplo, hechos como estílo de vida, el uso de la influencia política, económica y del poder, tendencias a desvalorizar la vida y las contribuciones de la mujer, y quizá aún el hecho del término de oficina, como el último crítico de responsabilidad. Necesitamos mirar algunos hechos similares en la cultura de nuestro presbiteriado, los sacerdotes; por ejemplo, el recibir favores especiales; el perfeccionamiento del mito de ser los únicos presionados por el trabajo; la necesidad por intercambios costosos y extravagantes, para un estílo de vida célibe; y podemos seguir adelante. ¿Podemos decir en verdad que vivimos un liderazgo de servicio? Se debe examinar la cultura dentro de nuestra diócesis y de nuestras parroquias con respecto a transparencia y participación. En todo liderazgo y proceso de toma de decisión, mi sentido es que los laicos lloran fuera pidiendo más participación en cada parte de vida de la Iglesia — y en la que deben tomar parte. El espíritu Santo trabaja en todos nosotros, y la estructura y cultura de nuestra Iglesia debe facilitar el uso de estos regalos para construir el cuerpo de Cristo y más efectivamente proclaman y vivir el Evangelio. Ésta no es ninguna tarea fácil, pero podemos hacerlo juntos. Que Dios les bendiga y les dé paz. Por favor recuerden mi ministerio y mi persona en sus oraciones.
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