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"Presencia pastoral"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 28 febrero 2002 del Inland Register)
Ahora ya sabemos que el Padre McGreevy tiene cáncer y está en el Centro de Cuidados de San José en Spokane. Para el futuro inmediato cubrimos temporalmente estas parroquias con la ayuda de los sacerdotes de Spokane para las dos Misas del domingo. Sobre todo aprecio la flexibilidad de estos parroquianos cuando nosotros nos esforzamos por solucionar sus necesidades. Pero su situación no ha sido única. En los últimos años, parroquias en Pomeroy, Dayton, Waitsburg, Harrington, Davenport, y Reardan han tenido experiencias similares cuando hemos intentado proveerles de la presencia pastoral de un sacerdote, sobre todo para las liturgias de fin de semana. Este tiempo de año es casi siempre un tiempo muy intenso, por la asignación de un nuevo ciclo de nombramientos para nuestros sacerdotes diocesanos. El ciclo del 2002 parece desafiar sobre todo cuando nos esforzamos en proporcionar presencia pastoral para nuestras comunidades parroquiales. Aunque tuvimos seis sacerdotes ordenados en estos dos años, nos encontramos aproblemados para cubrir todos los lugares con la venida de este verano. En el tiempo intermedio nuestros sacerdotes jubilados han sido lo más generosos en ofrecer de sus servicios. Por esa generosidad todos nosotros necesitamos estar agradecidos y sensibles a sus años de jubilación. También nos encontramos en la posición en la que necesitamos restructurar y ver cómo podemos compartir juntos la responsabilidad de esta presencia pastoral. Esto incluirá nuestras áreas más grandes urbanas así como las rurales. Les pido paciencia y comprensión cuando nos esforzamos ser buenos administradores de nuestra familia diocesana y hacer el mejor uso de los regalos de nuestros sacerdotes, diáconos, hermanas, y ministros laicos. También les pido fortalecer su compromiso con sus comunidades de la parroquia y con nuestra familia diocesana cuando hago decisiones con la ayuda de la mesa directiva para servir de la mejor forma posible a todas nuestras parroquias. Éste es un tiempo especial, no para vasilar en un compromiso débil o en una falta de querer enfrentar, con honestidad y esperanza, los desafios de la vida parroquial. Por ejemplo, cada pastor sabe muy bien cuán fuertes son las emociones que rodean cualquier posibilidad de cambio en los tiempos para celebrar la Eucaristía en una parroquia y cuán rápidamente las personas "toman un camino" a un lugar donde la Misa es más conveniente. Además, hay tiempos cuando la multiplicación de las Misas verdaderamente no se requieren, pero para mantener a los parroquianos, pastores accederán al deseo por un tiempo convenientes. Por supuesto, hay implicaciones financieras también. Insto a todos nosotros a que seamos auténticamente concientes sobre como ser buenos asministradores en este sentido. Muchas veces, cuando se pueden combinar Misas, una congregación más grande puede ser mucho más significante que unas personas esparcidas en otra Misa. También debemos ser concientes sobre la sobre carga y energía de nuestros sacerdotes. En el Condado de Pend Oreille, por ejemplo, El Padre Ed Marier tiene la responsabilidad por cinco comunidades de fe: Newport, Usk, el Kalispel Reservación, Ione, y Metaline Falls. Hace varios años, los parroquianos de St. Bernard en Ione y St. Joseph en Metaline Falls decidieron que combinarían como una comunidad cada domingo y alternarian entre los dos pueblos, el lugar de la celebración de la Eucaristía del domingo. Con una distancia de aproximadamente 65 millas de un extremo al otro del Condado, esta acomodación hace una diferencia muy grande para el pastor. Estoy muy agradecido a los parroquianos por esta sensibilidad y cuidado. Que juntos con ser buenos mayordomos, responsables y fieles a nuestras comunidades parroquiales, y mostrando flexibilidad cuando nos esforzamos para ser la Iglesia católica aquí en el Oeste de Washington. Lo mismo que en la vida familiar, la Iglesia pide de todo de nosotros - sacrificio, compromiso, pero también esperanza - cuando nos enfrentamos al futuro. Hemos en verdad muy bendecidos. Con los corazones agradecidos nosotros sabemos que Dios continuará estando siempre con nosotros. Que Dios les bendiga y les dé paz. ¡Mis oraciones y los mejores deseos de una Cuaresma fructífera!
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