De Parte del Obispo

"Una carta especial"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 5 diciembre 2002 del Inland Register)

25 de Noviembre de 2002

Estimado Pueblo de Dios:

La mayor parte de este año, ustedes han leído muchas historias sobre cargos de abuso sexual a niños por algunos sacerdotes católicos. Es un poco consolador, el que la mayor parte de las ofensas hayan ocurrido hace más que una década, y que son sólo unos pocos de nuestros sacerdotes. Aunque, esto no es ningún consuelo para las víctimas, ya que sus heridas son tan dolorosas hoy, como cuando estos hechos ocurrieron.

Durante este año, he reconocido públicamente estos crímenes, he tratado de tener encuentro con las víctimas, de buscar justicia para los culpables, y he hecho todo lo posible para asegurar que los niños, los jóvenes, y los adultos más vulnerables estén protegidos.

He trabajado con otros obispos de los Estados Unidos para bosquejar un esquema de reglas, o normas, que proporcionen protección, transparencia, y responsabilidad. Lo más importante, es que me he reunido con algunas de las víctimas, y sé que su sentimiento de traición es tan real hoy como cuando ocurrieron los crímenes.

Me gustaría hacer un alcance de cómo el trabajo de los obispos, afecta-y no afecta-, nuestras políticas en la Diócesis de Spokane.

Primero, la política de la Diócesis de Spokane es inalterable. Retiraré inmediatamente del ministerio a cualquier sacerdote que admita o se encuentre culpable, aunque sea sólo de un abuso.

Segundo, continuaremos dando inmediatamente informe de toda alegación de abuso a la policía, y alentamos a las víctimas hacer lo mismo, informar sobre cualquier sospecha de abuso. Este es un paso importante para restaurar la confianza en la iglesia y ver que los abusadores son llevados a la justicia. Con esto en mente, los obispos en el Estado de Washington trabajan con los legisladores para reintegrar el requisito legal de informar sobre el clero en casos de sospecha de abuso.

En tercer lugar, continuaré utilizando personas de fuera, especializadas no-católicas, para ayudar a evalúar la credibilidad de las alegaciones sobre abuso. Asegurar de que el proceso sea justo y transparente, he renovado mi mesa directiva diocesana y sí, después de repasar un caso, ellos no están de acuerdo con mi decisión, pueden ir públicamente con sus diferencias.

Me he encontrado con algunas de las víctimas, y su dolor y sentido de traición es tan real hoy como cuando el crimen ocurrió. Mi compromiso con ellos es que continuaré buscando las formas para ayudar a sanar sus heridas y trabajar con los grupos de apoyo de las víctimas. Quiero oír lo que parroquianos piensan sobre la revisión de estas políticas, y darme su opinión de cómo podemos proteger mejor a los niños de nuestra diócesis.

Para alcanzar este fin les he pedido a todos los pastores que decidan cómo recoger mejor el informe de ustedes, sobre todo la opinión de las madres y padres de nuestras parroquias, con respecto a las nuevas políticas que los obispos adoptaron, y las informaciones que más les preocupan y aquello de lo que a usted le gustaría tener una información más amplia. Como guía, proporcionaré una encuesta que cada uno de ustedes puede llenar, si quiere, y regresarlo a su pastor para hacerlo llegar a mi oficina. Podrán responder también a la encuesta por el "website" de la diócesis, o por medio de una inserción que recibirán en la próxima edición de ‘Inland Register’.

Es muy importante que les oiga a ustedes, en lo que respecta a sus pensamientos y sentimientos sobre estas declaraciones y otras materias críticas, que confronta nuestra querida Iglesia.

Finalmente, al viajar por la diócesis, se me han hecho muchas preguntas con respecto a estas declaraciones tan complicadas, problemas tan emocionales, que desafían nuestra fe y nuestra confianza. He identificado las preguntas que se me hacen con más frecuencia y he puesto las respuestas y espero que ustedes tengan tiempo para revisarlas.

Nosotros todos queremos lo mismo, una sóla cosa - asegurar que los niños, los jóvenes y los adultos vulnerables sean protegidos. Con la ayuda de Dios, trabajaremos juntos para alcanzar esa meta.

Les envío a ustedes y sus familias mi más profunda gratitud por todos lo que edificamos el Reino de Dios aquí en el Oeste de Washington.

Su Hermano en Cristo,

Obispo William Skylstad
Obispo de Spokane

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP


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