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"El abuso sexual"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 22 marzo 2001 del Inland Register)
He hablado con las víctimas y con algunos de los padres envueltos. Oí el enojo, la herida, y el sentido de traición que las víctimas sienten, 25 años más tarde. La víctima centro de la historia claramente compartió conmigo su gran enojo. La materia de abuso sexual y pagos judiciales ha tocado casi cada diócesis en este país y otros, incluso Canadá, Inglaterra, e Irlanda. En Canadá varias comunidades de la iglesia que tenían escuelas co-patrocinadas por el gobierno, una iglesia y algunas comunidades religiosas han ido casi quiebra debido a litigación acerca de abuso del pueblo nativo. Esa litigación del presente concierne ambos, abuso sexual y también una llamada supresión de la cultura Nativa. La litigación ha sido el factor que ha llamado la atención de las emisiones públicas. El problema no es sólo con personal de la iglesia, pero el abuso, sexual y físico, está presente en nuestras comunidades, en nuestras escuelas, y en nuestras familias también. Gracias a Dios en la Iglesia y en todas partes estamos mucho más sensibles, con actividades que muestran una gran bandera roja para indicar conductas y actividades que son totalmente inaceptables. En este momento es difícil de creer el hecho de que hace dos o tres décadas atrás, sacerdotes, entrenadores o chaperones y maestros tomarán personas jóvenes con ellos en viajes o en vacaciones era considerado ser “moderno.” Tal actividad se consideró casi como una insignia de orgullo. Pero hoy, cuando nosotros sabemos muy bien, ese tipo de conducta no es infrecuente que cubra manipulación y abuso. Autoridades de la iglesia y otros envuelto en programas con gente joven muy a menudo no estaban informados de la profundidad del problema o de la naturaleza enferma de estos contactos. Los profesionales en el campo de consejería y salud mental no se dieron totalmente cuenta de cuán rebelde fue la enfermedad que causó tales conductas. Estos modelos de conducta frecuentemente en su naturaleza son muy adictivos y han llegado a ser reconocidos, en muchos casos, como incurables. Frecuentemente la Iglesia hoy es criticada por estos eventos que sucedieron en décadas pasadas usando la información que hemos alcanzado a comprender sólo en años recientes. Sin embargo, éso no aminora el dolor, las heridas, y la alienación que las victimas y sus familias experimentan. Me siento especialmente frustrado en mi esfuerzo por ayudar a las víctimas. Uno recuerda un acontecimiento to tomó lugar hace más de 50 años. El me dijo que no sólo dejó la Iglesia católica sino que también se ha apartado de toda organización religiosa. Afortunadamente, para mí como un obispo, ese tipo de llamadas son muy raras. Aprecio mucho el valor de los llaman y reconozco lo difícil que debe ser para ellos. Algunas veces las personas han vivido con su vergüenza y culpa por décadas, guardando el incidente en ellos mismos. Una vez más, invito a aquellos que pueden ser víctimas por favor contactarme de manera que podamos ofrecerles por lo menos consejería. A menudo la materia de abuso es un modelo cíclico en el que la víctima puede volverse también un abusador. De hecho, un porcentaje muy alto de abusadores han sido también abusados. Espero que la presencia de las víctimas nos ayuden a romper el ciclo de los abusos. No ofreceré dinero en remuneración a menos que el incidente haya ido por el proceso legal, por dos razones. No queremos ofrecer soluciones sin la intervención de abogados de aquellos que han sido abusados. No podemos actuar de manera que que podamos estar o ser juzgados como también manipulados también por las víctimas. Segundo, las situaciones legales son muy complejas. Por ejemplo, en el caso descritó en el diario, el estado de limitación ha pasado en todo este incidente. No hay ninguna manera de que una acción criminal puedar tener lugar. En aquellos casos donde sea posible envolver el sistema de la justicia criminal, inmediatamente hacemos saber la materia a las autoridades y dejamos el proceso en sus manos. Aún cuando no se puede tomar la acción criminal, intentamos con la ayuda de nuestra compañía del seguro, nuestro consejo legal, y el comité de abuso sexual del diócesis hacer lo mejor que se puede, incluyendo consejería y arreglos monetarios. A veces los parroquianos han dejado de dar donaciones a la Iglesia debido a tales pagos, pero también gustaría recordar que nosotros como sociedad tenemos que asumir la responsabilidad de ayudar a nuestro sistema de prisiones y los programas de salud mental que tratan a estos abusadores, aunque nosotros probable nunca hayamos hecho algo que pudiera envolvernos personalmente en estos programas. Muchas diócesis católicas en este país han pagado cantidades muy grandes de dinero, por pagos para corregir males del pasado. He pensado que con mucha frecuencia hablamos de ser una comunidad unidos en la fe, de cuán interconectados estamos, y cómo esa relación ha sido reconocida sobre todo en el proceso legal. Afortunadamente, estos incidentes por los que el clero y religiosos son responsables son bastante raros. Tenemos nuestro compartir en la historia de este diócesis, pero probablemente menos del promedio que podría ser para una diócesis de este tamaño. Pero cuando tales situaciones han pasado, tienen un llamado de atención notable y se vuelven muy bien conocidos, porque sacerdotes y religiosos sobre todo, están llamados a ser personas de confianza en la comunidad. Como podría esta historia ocupar el titular de la primera página del frente por una noticia que pasó hace casi 30 años. La estilo de vida del sacerdote es un ejerciciocultural y siempre con desafíos. No sé de ninguna estadística que indique que la raíz del problema esté en el celibato. Nuestros sacerdotes, también son heridos cuando un abuso ha sido perpetrado por uno de sus hermanos. No es fácil ser un líder religioso cuando su integridad parece ponerse en cuestión y se le pide estar de pie al frente de la comunidad semana tras semana. No sólo debemos estar profundamente preocupados por las víctimas, pero tener compasión por el abusador también. La sociedad por un lado ha puesto una sensibilidad creciente de conocimiento y cuidado. Por otro lado, debemos ser cuidadoso al demonizar a las personas que han hecho cosas terribles y son personas muy quebradas. Ellos necesita ayuda para reparar sus vidas. Pero por otro lado, debemos proteger a aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos y así estructurar la situación de la vida de los ofensores para prevenir que vuelvan a reofender. En conclusión le pido a todas las víctimas que por favor busquen ayuda. No hay diferencia si fue una una persona joven abusada por un adulto, un/a esposo/a abusado/a por su compañero, una persona joven en una relación romántica que se volvió abusiva. Es tan fácil para una víctima asumir la culpa y la vergüenza del abuso como si de algún modo él o ella es parcialmente responsable por ello. Ninguno de nosotros conoce el trauma y a veces, la cruz de toda una vida de aquellos que han tenido estas tragedias. El amor de Dios debe ser muy especial hacia ellos. El resto de nosotros debemos continuar buscando modos para desarrollar maneras más responsables y saludables de tratar del regalo poderoso de nuestra sexualidad. Como Iglesia también debemos continuar buscando maneras de asistir a las víctimas con experiencias que los han dejado quebrados en el pasado, muchas veces deuda que no es falta de ellos/as. Ruego cada día por sabiduría. Que Dios los bendiga a todos ustedes y les de su paz.
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