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"Asamblea Presbiterial"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 5 octubre 2000 del Inland Register)
Este año fuimos de nuevo a Nelson, B.C. El lunes por la tarde, hubo oportunidad para discutir ciertos temas de importancia en nuestra Iglesia local., El Lunes por la tarde, invitamos a reunirse con nosotros en la comida, al Sr. Obispo y a los sacerdotes de la Diócesis de Nelson. El Martes y el Miércoles por la mañana hubieron sesiones de trabajo, las tardes fueron libres. Finalmente, el Jueves por la mañana, tuvimos, al final de la sesión de trabajo, la Eucaristía y el almuerzo con que concluyó nuestro encuentro. El Martes por la mañana invitamos al Judío Rabino local de Spokane, Jacob Izakson, para reunirse con nosotros, compartir y reflexionar. Cuando mencioné e introduje al rabino, lo hicimos en el contexto de la visita del Papa Juan Pablo II a Israel, en la primavera pasada y sus fuertes declaraciones sobre el Shoah (el Holocausto) y su petición de perdón por esos tiempos en la historia de la Iglesia, cuando hubo expresiones de antisemitismo. Esta conversación también se produjo en el contexto de un diálogo en el que participé sobre Catolicismo y Judaísmo, en el Centro Médico Santa María de Walla Walla, a principios de este verano. Puede ser que Ud. tenga interés de saber que el Templo Beth Shalom, Sinagoga judía de Spokane, es la única sinagoga organizada entre Minneapolis-San Pablo y Seattle. Además, es necesario recordar el contexto cultural de algunos de los sentimientos anti-negros y anti-judíos en nuestra área general de Spokane. También necesitamos mirarnos a nosotros mismos, como comunidad católica, ver como nos relacionamos con otras comunidades de fe. Desde nuestra perspectiva católica hay una herencia y raíz común con la tradición judía. Nuestro tiempo juntos, en Nelson, fue una oportunidad para dialogar con el Rabino Izakson. Sus padres son sobrevivientes del Holocausto. Hablamos francamente sobre la inquietud de relación entre las comunidades católicas y judías. Pienso que todo el mundo en la asamblea sentimos que era necesario trabajar las formas de fortalecer nuestros contactos, con respeto de los unos para con los otros. El Miércoles por la mañana, el Arzobispo Alex Brunett de Seattle se reunió con nosotros para compartir y reflexionar en un tema similar. El Sr. Arzobispo tiene una larga y extensa experiencia en relaciones y diálogos católico-judíos. Lo interesante es que mientras el fue sacerdote en la Arquidiócesis de Detroit, el Arzobispo Brunett fue pastor de la parroquia, en el lugar sagrado de la Pequeña Flor, donde el Padre Coughlin, de fama radial, fue pastor en los años 30. Para aquellos de ustedes que no lo recuerdan, las transmisiones del Padre Coughlin tenían un público radial de unos 30 millones de oyentes. Aunque era un orador ardiente, también fue antisemita y eventualmente la Iglesia le impuso silencio. El Arzobispo Brunett nos compartió que por primera vez se sostuvo un diálogo católico-judío que se realizó en la oficina de la parroquia en el lugar sagrado de la Pequeña Flor, en Roble Real, Mich. ¡Lo que fue el momento más tenso — pero también necesariamente simbólico, por la ubicación de esa reunión! Ésta fue la primera vez que el Arzobispo tuvo la oportunidad de encontrarse con nuestro presbiterio, compartío con nosotros sus propias reflexiones, y entró en diálogo y discusión con los sacerdotes. Estoy muy agradecido a cada uno de ellos, al Sr. Arzobispo Brunett y al Rabino Izaakson, por su tiempo con nosotros. Desde mi perspectiva ambas mañanas fueron muy fructíferas. Al final de la mañana hice una presentación del “Power Point,” presentación concerniente de los pocos sacerdotes en los EE.UU. y algunos datos estadísticos de la Iglesia en los últimos 50 años. Además, tuvimos una discusión sobre los cambios litúrgicos, que pronto se publicarán en la Introducción General al Devocionario Romano y en el nuevo Sacramentario. Aunque ha habido una cierta cantidad de publicidad sobre algunos de los cambios, yo le pido a todo el mundo tener calma hasta que se publiquen los documentos finales y tengamos un tiempo amplio para una catequesis y preparación para esos cambios. Los cambios no serán dramáticos, pero necesitamos ir sobre ellos cuidadosamente y en una manera sabia y respetuosa. La liturgia de la Iglesia es muy preciosa para nosotros, y necesitamos tomar responsabilidad común para celebrarla con gran cuidado, en solidaridad con la Iglesia universal y en respeto a nuestra tradición. Los mantendré informados acerca del tiempo límite y dirección en el futuro. Que Dios les bendiga y les dé su paz.
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