De Parte del Obispo

"Reverencia por el cuerpo"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 24 agosto 2000 del Inland Register)

Considerable preocupación se ha expresado desde hace algunos años sobre la pornografía en el Internet, la facilidad de acceso, y su impacto negativo, no sólo en la sociedad en general sino más específicamente en la vida de los individuos. Términos como “adicción,” “depredadores,” y “abuso” describe este triste fenómeno, que ahora, se ha vuelto no sólo una presencia, sino también un problema.

Recientemente, los medios de comunicación de películas, cables de televisión, vídeos, y librerías de adultos, han traído al público una creciente insensibilidad, por la dignidad y reverencia del cuerpo humano. La sexualidad se ha vulgarizado. Las relaciones humanas, muy a menudo, se muestran separadas del compromiso de fidelidad en el matrimonio. Hace algunos años oí en una charla dada por un crítico de películas, Michael Medved, quien declaró que, en general, sólo un dieciocho por ciento de las relaciones sexuales mostradas en las películas y la televisión eran de matrimonios.

Ahora, aquí, en la ciudad y en el condado de Spokane, tenemos un significativo crecimiento en el acceso a la pornografía. Cuando AT&T escogío autorizar que se ofreciera pornografía a través de los sistemas de cables de la televisión, algo está pasando en el tejido de nuestra sociedad. He aquí una compañía, que proyecta una imagen coorporativa como líder en el comercio americano y tecnológicamente, en un esfuerzo, por entrar en lo que en el pasado se etiquetó como el dominio del bajo mundo o del hampa. Ustedes y yo sabemos que este material no es psicológicamente sano y ciertamente no está siguiendo la moral de nuestra tradición católica romana.

Estos proveedores de cable de Televisión están ofreciendo la Red Caliente, que anuncia como proporcionar material explícitamente erótico. Ésto ha empujado a dar un paso más allá. Canales tales como HBO y Cinemax, en algunos espacios, muestran material bastante grosero, sin mencionar, por cierto otros cables y programas de la red, que también por supuesto lo hacen.

Todos nosotros — individualmente, como ciudadanos, como organizaciones y entidades coorporativas estamos llamados a apoyar y reforzar el bien común. ¿Es qué ésta creciente disponibilidad de las vistas pornográficas o eróticas refuerzan la madurez cultural o alientan un desarrollo sexual equilibrado de la persona humana? ¿En otras palabras, refuerzan el bien común? ¿Hacen a nuestra sociedad mejor, más fuerte, más saludable?

Sé, que está el argumento sobre la libertad y la responsabilidad personal. Las personas no tienen que pagar por el canal o prender la televisión si no lo quieren. La tecnología del “V-chip” se ha levantado para ofrecer alguna protección, pero todos nosotros, compartimos una responsabilidad social, de establecer y de apoyar un párametro o norma de decoro y reverencia que debe poner límites para salvaguardar el bien común y lo mejor de nuestra cultura.

Nosotros sabemos la respuesta que nos darán los policias estatales si nos sorprenden yendo a 70 millas por hora en una zona de 55. Los policias no vacilarían en darnos una citación o multa, si es que nuestra razón para hacerlo, es que nos gusta conducir rápido. El trabajo de los policias es proteger la seguridad de la sociedad en la carretera, y nos forzarán a tomar responsabilidad por ese bien social y quieren contar con nuestra responsabilidad.

Todos enfrentamos algunas decisiones, muy complejas o difíciles, cuando se trata del bien común. En el tejido de interrelaciones de tantas cosas buenas y aquellas que nos están deshumanizando y maleando es a veces muy díficil de separar. Personalmente batallo con ésta complejidad. En una una oportunidad, en Junio, la diócesis vendió las porciones de acciones de AT&T que mantenía como una Confiada Inversión Católica. ¿Qué puede significar usar sus servicios, cuando algunas de sus ofertas, a mi juicio, son claramente un ataque a nuestros valores morales? ¿Cuál es mi responsabilidad personal y práctica por el bien común?

Tenemos que tomar responsabilidad de los unos a los otros. Como Papa Juan Pablo II nos lo recuerda al principio de su Encíclica “El Evangelio de la Vida”, somos los guardiánes o protectores de nuestros hermanos y hermanas. Tenemos una responsabilidad de asistirnos unos a otros, para guardar un sentido de equilibrio y perspectiva en nuestras vidas, vivir moralmente y productivamente. A veces, aún en nuestra propia Iglesia, acciones muy irresponsables han herido vida de otros. Nosotros como Iglesia pedimos perdón. Extendemos nuestra compasión y nuestra ayuda, en un intento de reparar el daño que se ha hecho. Debemos asegurarnos también que la magnitud de tal daño no vuelva a ocurrir en el futuro. Aprendemos y continuamos investigando, cómo podemos ser más responsables y útiles en nuestras mutuas jornadas de fe. ¡La responsabilidad social, moral no es fácil!

El regalo de nuestra sexualidad es maravillosa, misteriosa, y poderosa. La Iglesia en su propia enseñanza continúa tocándo este misterio. Este regalo es la fuente y poder de la vida misma. Abusar de nuestra sexualidad puede crear inmadurez y llevarnos a decisiones momentáneas, que tienen un impacto para toda la vida. Vulgarización, irresponsabilidad, fijación, y adicción es un daño para las personas. Necesitamos trabajar con las víctimas de estos males en una forma positiva, compasiva, con comprensión, y de una manera responsable. En las situaciones extremas los autores de la violencia sexual y de los crímenes de abuso sexual, se han vuelto para la sociedad como los nuevos “leprosos” de nuestros días. Representan una enfermedad social. Necesitamos volvernos hacia ellos para ayudarlos, sí pero también es necesario la protección de la sociedad, mantenerlos detenidos, por el bien de los demás y aún por su propia protección.

Cuando miramos hacia el futuro, debemos tomar una responsabilidad mayor para promover una saludable ética sexual y una reverencia por la dignidad de este hogar temporal y maravilloso que el Señor nos ha dado en nuestros cuerpos. La vulgarización, manipulación de la sexualidad en la promoción de productos, la codicia de ganancias por la venta de materiales pornográficos, el acercamiento irresponsable a relaciones que se enfocan sólo en lo físico: éstas son algunas de las situaciones en las que todos nosotros necesitamos continuar mirando de en una manera responsable. Todos estamos en el negocio de la construcción de nuestra sociedad, lo más saludable posible que sea posible, en todos los aspectos. La reverencia por nuestro cuerpo humano, con una apreciación positiva y respetuosa de nuestra sexualidad humana, debe estar en la cima de la lista de nuestras prioridades sociales.

Que Dios les bendiga, con paz y alegría.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP

© The Roman Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved



Home