De Parte del Obispo

"La Iglesia se reune"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 3 agosto 2000 del Inland Register)

El año del Jubileo ha sido ocasión para que la Iglesia se reúna para celebrar y construir comunidad. En mi última columna del Inland Register escribí sobre nuestra propia celebración del jubileo, en la Arena de Spokane, durante la fiesta de Pentecostés. Más de un mes después de tan gran ocasión, todavía sigo oyendo comentarios sobre la Eucaristía que celebramos allí como familia diocesana.

Hace algunas semanas, del 6 al 9 de Julio, se realizó “Encuentro 2000,” en el Centro de Convenciones de Los Angeles. El tema del encuentro fue “Muchos Rostros en la Casa de Dios.”

Aproximadamente 5.000 personas vinieron de todos los EE.UU. para ésta celebración de cuatro días, incluyendo aproximadamente 17 personas de nuestra diócesis. Sólo pude asistir a las sesiones del viernes y asistí a uno de los talleres sobre comunidad en nuestra Iglesia.

Éste fue el quinto “Encuentro” general, el primero se llevó a cabo alrededor de 1975. Yo pude ir al segundo en 1977 en Washington D.C. en la Universidad Trinitaria, recién había sido designado Obispo de Yakima.

Originalmente, los “Encuentros” era sólo para los de habla hispana de todos los EE.UU. Mi asistencia al “Encuentro” en la Universidad Trinitaria fue mi primera exposición a la gran diversidad dentro de la misma comunidad de habla Hispana. Claramente había diferencias significantes — por ejemplo, entre los fondos étnicos de los portorriqueños y las comunidades mexicanas, que se hicieron visibles en ese encuentro.

A medida que se procedía a la planificación de la preparación del Encuentro 2000, desde un comienzo se tomó la decisión de que este “Encuentro” no sería sólo para los de habla hispana dentro de la Iglesia, sino que se abriría a todo el mundo. El tema del “Encuentro” se centró en la rica diversidad de los pueblos dentro de la Iglesia. Traducciones espóntaneas de los diferentes idiomas, se hicieron posible a todo el mundo del encuentro, a través de pequeños receptores de radio que estuvieron disponibles en español, coreano, y Vietnamita.

Los temas de algunas de las presentaciones mayores dieron sentido del enfoque en la diversidad: “Los he Llamado A Cada Uno Por Su Nombre,” “Testimonio Personal de un Encuentro con el Cristo Jesús Viviente,” “Ahora Es el Momento, Ahora Es el Tiempo — Conversión del Corazón y de la Mente,” “Presentes Como Una Unidad en el Espíritu,” “Renovando la Faz de la Tierra,” y “Buscando Perdón, Reconstruir Comunidad: Un Tiempo para Reparar y Reconciliar.”

Esta última fue un servicio de reconcilia-ción no-sacramental, presidida por el Cardenal Law de Boston. El servicio de reconciliación empezó en la manera usual con una canción, una oración, y lecturas de la Escritura. Después de la proclamación de la Palabra, seis personas presentaron sus testimonios de vida, cada una fue relativamente breve, pero señalaron dramáticamente el dolor y las heridas en su jornada personal de fe.

El primero en compartir fue por el Obispo Donald Pelotte de Gallup, N.M., un Nativo-Americano originalmente de Maine, que compartío los estrágos y las tragedias personales en su propia familia, cuando joven.

El segunda reflexión fue por la presidenta del Concilio Nacional de Mujeres católicas, una Afro-América, que compartido la historia de su turbación, hace varios años, cuando ella, su marido y seis niños asistieron a la Misa mientras estaban en vacaciones. Después que ella y su familia recibieron la comunión del calíz, nadie más tomó comunión del mismo calíz. Sus lágrimas, mientras compartía su experiencia hizo que todo el mundo sintiera la necesidad de una apreciación profunda de una contínua sensibilidad y conversión en la Iglesia.

Durante “Encuentro 2000”, la sensibilidad a la diversidad étnica en las canciones, en la celebración, en las presentaciones, y la presencia fue tremendamente inspiradora y alentadora. Pueda ser que todos nosotros en nuestra diócesis continúemos trabajando para apreciar esa diversidad entre nosotros y demos un testimonio fuerte y caluroso, hospitalario y de una comunidad de fe que invita.

Otra reunión importante en la Iglesia se producirá en Roma a mediados de Agosto. Aproximadamente 100 jóvenes de nuestra diócesis asistirán al Día de la Juventud Mundial en Roma en Agosto del 14 al 20. También pienso ir. Varios cientos miles de jóvenes de alrededor del mundo se espera que asistan. Aunque Roma tiene una tendencia a ser caluroso y húmedo en este tiempo del año, el evento va a ser un evento inolvidable para todos aquellos que asistan. Esta será una oportunidad no común para la juventud de alrededor del mundo, de tener una experiencia juntos, los unos con los otros, como Iglesia, de un modo que nunca han experimentado antes.

Este Año del Jubileo nos proporciona los primeros importantes pasos en nuestro caminar juntos hacia el Nuevo Milenio. Con renovada visión y la afirmación constante de la amorosa presencia de nuestro Dios, nosotros como Iglesia, que podamos ser, cada vez más, un signo creciente y vibrante de la presencia del Salvador entre nosotros.

Que Dios nos bendiga y nos de su paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP

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