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"Celebración del Jubileo en Pentecostés"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 6 julio 2000 del Inland Register)
El Cardenal Edmund Szoka, presidente de la Comisión Pontifical para la Ciudad del Vaticano y anteriormente Arzobispo de Detroit, pudo estar con nosotros como un signo de la iglesia universal, de la que somos parte. Un par de días antes de su venida a Spokane, tuvo la oportunidad de tener una visita con el Santo Padre. El Papa Juan Pablo II extendío sus saludos a todos nosotros, con ocasión de la celebración del jubileo. Además, el Papa le pidió al cardenal que nos trajera su regalo personal: una bella casulla roja para la diócesis. El Cardenal Szoka me la presentó al principio de su homilía, y la llevé puesta el resto de la Misa. La casulla quedará en la catedral como un recuerdo especial de nuestra celebración y de la solicitud y amor del Papa Juan Pablo II para con nosotros. Para mí personalmente, esta reunión en la arena será uno de los momentos más grandes y culminantes en mi vida sacerdotal y de obispo. La presencia de tantas personas de toda la diócesis, la bella litúrgia, tan cuidadosamente planeada, con participación amplia y música tan bien cantada, son expresiones de una diócesis familiarmente acostumbrada en reunirse para ser Cuerpo de Cristo. El Octeto, un grupo de líderes de las Iglesias denominacionales más importantes estaban presentes por el Oeste de Washington, así como Gov. Gary Locke, asistió también. Su presencia nos recordó que vivimos con y relacionados a hermanos y hermanas de una comunidad más grande. Debemos considerar a todo el mundo como prójimo en el Señor Jesús y trabajar juntos para mejorar la familia del humana. A través de los años no hemos tenido encuentros tan grandes de nuestra familia diocesana. La última, en el viejo Coliseo, fue la ordenación del Obispo Welsh en Diciembre del 1978. En 1954 hubo una Eucaristía en el Coliseo que también atrajó a un gran número de personas. Nuestra Celebración Jubilar, el día de Pentecostés, no es el tipo de encuentros que podemos tener anualmente, pero especial por ser el año del Jubileo fue apropiado venir a reunirnos como diócesis para celebrar la bondad de Dios para con nosotros y agradecer a Dios por sus muchos regalos y bendiciones. Oro para que este evento sea memorable y una fuente de inspiración para los años que vienen, cuando continuemos fortaleciendo nuestra comunidad de fe. Un padre me dijo que uno de los momentos más impresionantes para sus niños, en la Misa, fueron las oraciones de intercesión en varios idiomas. Nuestra diócesis se vuelve más diversa, en su visión étnica. Espero que ésta diversidad, en nuestra familia de fe, pueda ser más y más apreciada, y que la señal de aceptación y hospitalidad sea la marca distintiva de cada parroquia. Como nuestro mundo se transforma en una ciudad global, nosotros como Iglesia debemos dar testimonio de solidaridad en nuestra iglesia. Nuestra iglesia universal debe ser una señal de estímulo, de que podemos vivir y trabajar juntos en construir y levantar a la familia humana, apreciando el don de cada cultura. No hay tal cosa de nuestra iglesia o de su iglesia, en nuestra iglesia universal. Juntos somos la iglesia en todas partes, y tenemos derecho a sentirnos bienvenidos y aceptados. La Universidad de Gonzaga jugó un papel importante en asistirnos con la música de la Misa del Jubileo, así como con la grabación de la celebración en video. La semana pasada, se reestrenó el evento de tres horas, dos veces al día, toda la semana en el canal 15 en Spokane. Hubo muchos comités y trabajo muy duro, en la preparación por este evento del júbilo que se desarrollo bajo la dirección de los Líderes de la Mesa Directiva: Ana Doherty y del padre Darrin Connall. Estoy muy agradecido a ellos y a todos los que los asistieron en cualquier forma. Ahora hemos empezado nuestro nuevo milenio, y viajamos en la fe al futuro. Pueda ser que nosotros como una comunidad de fe católica en Oeste del Estado de Washington estemos abiertos a la guía del Espíritu Santo y a ser fieles a Dios que continúa llamándonos a ser personas santas. ¡Mucha paz para todos ustedes y muchas bendiciones en su verano!
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