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"La Conferencia Católica del Estado de Washington se opone la Iniciativa 695"por la Conferencia Católica del Estado de Washington
Iniciativa 695 (I-695) Título de la Balota: “¿Debería ser requerida la aprobación de los votantes para cualquier aumento en los impuestos, debería ser rechazado el impuesto actual a los vehículos y, debería limitarse a $30 por año la cuota de la licencia de manejar?”
En la balota del 2 de noviembre aparecerá la I-695, la cual revocaría el Impuesto a los Vehículos, el cual es conocido en inglés con las siglas (MVET) ‘Motor Vehicle Excise Tax’ reemplazándola con una cuota fija de $30.00. La Iniciativa también requiere que los gobiernos locales y estatales sometan cualquier aumento en los impuestos a la aprobación de los votantes. Actualmente, los dueños de vehículos en el Estado de Washington pagan un MVET anual junto con otras cuotas locales para poder operar sus vehículos. El costo del MVET equivale al 2.2 por ciento del valor del carro, camión, motocicleta u otro vehículo. La Oficina de Finanzas del Estado de Washington estima que aprobando la I-695 se reducirían las entradas del MVET en más de $1 billón del presupuesto actual del estado. En la actualidad, la ley del estado se posesiona de estas entradas para uso del transporte público y gobiernos locales.
Los opositores a la I-695 argumentan que los cortes dramáticos en las entradas prevendrían las mejoras a nuestro sistema de transporte estatal e incapacitaría muchos gobiernos locales. Ellos también argumentan que al someter cada aumento de impuesto o cuota, por pequeño que sea, a la aprobación de los votantes sería muy pesado tanto para los votantes como para el gobierno. Los defensores de la I-695 argumentan que la gente quiere una reducción en los impuestos y controlar cualquier aumento futuro a los impuestos. A las preocupaciones sobre los cortes a los servicios ellos responden asegurando que el Estado puede mantener estos servicios cambiando recursos de sus fondos generales del estado y de sus cuentas de reservas.
Es muy natural que como personas que pagan impuestos se desee una reducción en el MVET. A nadie le gusta pagar una cuota muy alta que reduce el presupuesto familiar anual. Muchos de nosotros nos preguntamos por qué el MVET es tan alto y por qué los servicios como la salud pública y la ejecución de la ley sean mantenidos con un impuesto a los vehículos. La razón es que, a diferencia de la mayoría de estados, el Estado de Washington no tiene impuestos sobre las entradas y debe mantener los programas de gobierno local y estatal usando el impuesto a la propiedad y una combinación de los otros impuestos y cuotas como el MVET. Una preocupación mayor es que, al cortar el MVET la I-695 eliminaría virtualmente una fuente vital de fondos para programas esenciales sin proporcionar fondos alternativos. A menos que la Legislatura fuera a cambiar fondos para reemplazar las entradas perdidas por los gobiernos locales, la aprobación de la I-695 causaría grandes pérdidas en servicios locales de importancia a muchas comunidades, tales como el transporte público, la salud pública y la ejecución de la ley. Muchas comunidades rurales y urbanas que no cuentan con una buena base de impuestos sobre las ventas, dependen de los fondos del MVET, hasta en un 40 por ciento para su presupuesto de gastos. En términos prácticos, la pérdida de entradas de los fondos del MVET en muchas comunidades como Granger en el Condado de Yakima y Shoreline en el Condado King pueden postergar la inspección del sistema del agua y reducir la protección policial. Las enseñanzas sociales católicas nos piden solidarizarnos con la gente de nuestras comunidades que depende de estos servicios. Aún cuando la Legislatura transfiriera fondos del fondo general o de la cuenta de reserva del estado para ayudar a estas comunidades, la aprobación de la I-695 privaría a nuestro estado de servicios importantes. Los fondos en la cuenta de reserva podrían cubrir la pérdida de entradas causadas por la I-695 solamente durante el presupuesto de un ciclo. Muy pronto, la Legislatura tendría que usar los fondos necesarios para programas estatales tales como la educación, el bienestar social y la protección ambiental para cubrir las pérdidas de las entradas. Finalmente, la aprobación de la I-695 forzaría a nuestro Estado a hacer grandes cortes a servicios de importancia o reponer la pérdida de entradas con nuevos impuestos.
Como católicos, los principios de nuestra fe nos indican que debemos interesarnos especialmente por lo pobres y vulnerables. Cuando evaluamos las propuestas de la póliza pública tales como la I-695, primero debemos considerar los efectos a los cuales se refiere en el texto del Evangelio “los más pequeños entre nosotros.” Las enseñanzas sociales católicas también nos exigen buscar el bien común y solidarizarnos con los necesitamos. Vista a través de los ojos de los pobres, la I-695 parece nefasta. El presupuesto estatal no puede acomodar el $1 billón que la iniciativa elimina sin cortar servicios. Como gente de fe, debemos interesarnos en el potencial de los enormes cortes en los servicios a la gente que no puede proveer para ellos mismos. No podemos evaluar la I-695 solamente desde la perspectiva de nuestros bolsillos, debemos preguntarnos si la I-695 ayudará al bien común de nuestro Estado. A cambio de buscar el bien común, la I-695 recurre al interés propio de los contribuyentes ofreciendo reducción en los impuestos y la oportunidad de bloquear futuros aumentos a los impuestos. Al poner cualquier aumento a los impuestos al voto público, la I-695 podría prevenir a nuestro estado de recaudar fondos para servir a esas necesidades. En el futuro, los votantes podrán aprobar aumentos a los impuestos para la educación y la ejecución de las leyes; sin embargo, los votantes no van a apoyar nuevos impuestos para mantener los servicios para los pobres, especialmente durante tiempos difíciles. Aún así, la I-695 incitará a los contribuyentes a ignorar el bien común y las necesidades de los más vulnerables entre nosotros. Algunos consideran que este impuesto no es justo. Si la I-695 es rechazada, nos gustaría que nuestros oficiales elegidos exploren un impuesto a los vehículos más equitativo e apropiado. No obstante, los cambios mayores a los impuestos de nuestro estado deberán hacerse con mucho cuidado para asegurarnos que los pobres no sufran. La Iniciativa 695 es un instrumento insuficientemente adaptado para esta tarea. En una democracia representativa, elegimos oficiales para comprender las necesidades de los ciudadanos y para hacer decisiones que sirvan al bien común. Debemos permitirles que recauden las entradas que mantienen los servicios, de los cuales dependemos, especialmente los pobres.
Debido a que la I-695 privaría a nuestras comunidades de algunos servicios, estamos obligados a hablar en contra de ella. Les pedimos a los católicos que reflexionen sobre nuestras enseñanzas y el Evangelio antes de votar por esta iniciativa. En vez de considerar la I-695 con la pregunta: “¿qué de bueno tiene para mí?”, debemos preguntarnos: “¿En qué forma la I-695 afectaría el bien común?” Más importante todavía: “¿En qué forma la I-695 afectaría a ‘los más pequeños entre nosotros’?”
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