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"Asamblea presbiterial"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 30 septiembre 1999 del Inland Register)
El hotel en el que nos quedamos esta localizado a orillas de las aguas del brazo Oeste del Lago Kootenay. El paisaje es espectacular y proporciona una experiencia maravillosa de la belleza de la creación de Dios. La mayor parte de nosotros conducimos por Metaline Falls para llegar aquí. Ése camino es por sí mismo espectacular también. El propósito del encuentro es reflexionar, descansar, y gozar de la convivencia. Dado la complejidad que hoy tiene el ministerio sacerdotal, es importante tomarse este tiempo aparte y estar juntos por algunos días, desde el lunes por la tarde hasta el mediodía del jueves. Son casi 50 los que están aquí. El horario tiene tiempos para la celebración de la Eucaristía, un tiempo con el obispo el lunes tarde, sesiones para introducción y reflexión cada mañana, tiempo libre en las tardes para hacer cualquier cosa que deseen; algunos golf, otros caminar por las montañas cercanas. Viajes en auto para ver algunos paisajes o un sambullirse en las piscinas de aguas calientes son también muy populares. En la primera tarde, cenamos juntos. Este año invitamos al Obispo Cooney de Nelson y sus sacerdotes a reunirse con nosotros para la comida. Desgraciadamente, el Obispo Cooney estaba fuera por la instalación del nuevo Arzobispo de Edmonton. Sin embargo, aproximadamente 10 sacerdotes de la Diócesis de Nelson pudieron venir la noche pasada, algunos de ellos manejaron por más de cuatro horas para llegar aquí. De antemano como preparación para el encuentro, cualquier sacerdote pudo enviar preguntas sobre algún tema o preocupación que quisiera que yo respondiera. La discusión fue abierta y, espero que útil. En mi presentación a los sacerdotes, ayer tarde, me concentré en cinco temas: espiritualidad, misión, celebración, administración, y las preguntas que se me enviaron para discusión. Cada añño el concilio presbiterial trata de recoger un tema que será útil para el ministerio sacerdotal. Hace dos años el tema fue ecumenismo. El año pasado nos enfocamos en la salud y bienestar de un sacerdote. En estos dos últimos añños hemos tenido expositores externos. Este añño, el énfasis es sobre la persona que sucede que además es sacerdote. Los tres días de presentación y reflexión se centraran en identidad, intimidad, y madurez. Tres sacerdotes de la diócesis comparten en cada tema seguidos de una discusión. Acabamos de terminar esta sesión ésta mañana, sobre identidad. Los tres exponentes fueron abiertos, francos, y muy transparentes. Todo el mundo se conmovío. Aunque la sesión fue confidencial, sospecho que si los parroquianos hubieran oído el compartir de esta mañana, ellos también se habrían sentido tocados e inspirados. La llamada al sacerdocio hoy en día no es ninguna tarea fácil, lo mismo que la llamada a vida matrimonial y familiar tienen sus dificultades. Sin embargo, es la vocación en la que nos santificamos y nuestra respuesta diaria a la llamada de Dios. Los sacerdotes luchan con su humanidad igual que cualquier otro. Este hecho debería estar muy claro cuando leemos el Nuevo Testamento. El Ministerio Sacerdotal es probablemente hoy más complejo que lo que ha sido antes, y aún hay hombres que responden al llamado de Dios y por amor a Dios y a la familia humana responden de la mejor manera que pueden. Uno de los pensamientos que aparecieron esta mañana es que somos un pueblo peregrino en camino y que este concepto se refiere a ministerio del sacerdote también. Nadie tiene toda las cuerdas atadas. Debemos responder en fe al misterio que predicamos y celebramos. Uno de los comentarios más frecuentes que he oído, desde la llegada aquí la tarde del domingo, es que verdaderamente se necesitaba esto. Time lejos de cualquier modo que lo usemos refresca y restaura. El descanso para mirar para atrás y toma una dura mirada sobre nosotros mismos, ya sea en retiro o en un encuentro del presbiterio puede ser muy importante y útil para poner y guardar nuestras vidas y ministerio en perspectiva. Les pido que continuen rezando por todos los sacerdotes de la diócesis. También les pido que continúen orando por aquellos que son llamados por Dios a vida Religiosa o al sacerdocio, que respondan generosamente a ese llamado. La llamada de Dios es una cosa muy especial y sagrada, y todos nosotros debemos estar prontos para apoyarnos los unos a los otros en nuestra respuesta mutua. Una apreciación colectiva del desafío de cada uno en nuestras vocaciones, puede sólo puede ser fortalecido en nuestra comunidad de fe. Que Dios les bendice y les de paz.
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