De Parte del Obispo

"‘Enseñar Como Jesús Hacía’"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 29 abril 1999 del Inland Register)

“Enseñar Como Jesús Hacía” es una carta pastoral de los obispos de los Estados Unidos. La carta, que los obispos aprobaron a su reunión en Otoño de 1972, da direcciones sobre el asunto de la Educación Católica.

En estos días, en un mundo lleno de tanta información, la enseñanza como misión en el espíritu de Jesús, se ha vuelto igual o má importante y crítica en estos tiempos modernos. La explosión de la información es casi una declaración incompleta. Afortunadamente en la Iglesia, tenemos una fuerte tradición de enseñanza y educación.

Uno de los papeles primarios de un obispo es la enseñanza. Recuerden, también, que los padres son llamados — apropriadamente —los primeros educadores de sus niños.

Yendo más lejos, algunos de los primeros trabajos de la Iglesia cuando se estableció en nuevas áreas del mundo fueron las instituciones educativas. Muy pronto vemos este testimonio en nuestra propia historia de la Iglesia en el Noroeste.

Hoy la Iglesia expende una cantidad considerable de energía y recursos en la enseñanza y en la educación. La educación religiosa clases en cada parroquia, Escuelas Católicas Primarias y Secundarias, y el Sistema Católico de Colegios y Universidades — el sistema más grande en el mundo — son y se han establecido bien por décadas.

El apoyo y mantenimiento de esta misión continúa siendo un desafío por muchas razones. Nuestra tradición, como Iglesia, es rica. Nuestro enfoque en la presencia amorosa de Dios en nuestra vida litúrgica, nuestro material de enseñanza, y nuestra jornada de fe como Pueblo de Dios continúan siendo el punto de partida para continuar la formación de la fe y la instrucción.

En un mundo que cambia tan rápidamente, necesitamos fijarnos en nuestra tradición de fe. Necesitamos tener valores que sean consistentes con la vida de Jesús, que es dar vida, y que protege nuestra relación con Dios y con la familia humana.

Dada esta atmósfera, hoy más que nunca necesitamos educación. La complejidad de las situaciones, valores en confrontación y en conpetencia, y la rápida cercanía con toda la familia global proporciona oportunidades no comunes para que usando nuestros valores cristianos y la enseñanza social de la Iglesia podamos evaluar, desafiar, y ahondar nuestra madurez espiritual a medida que viajamos hacia el futuro.

Las Escuelas Católicas han jugado un papel muy importante en nuestra misión de la formación cristiana. En la carta de los obispos de los EE.UU. “Enseñar como Jesús Hacía” se encuentran estas palabras: “Por nuestra parte, como obispos, reafirmamos nuestra convicción de que las escuelas católicas son las que tienen como objetivo desarrollar la educación cristiana, el enseñar doctrina, el construir comunidad, y servir — es uno de los medios disponibles más efectivos de la Iglesia para la educación de los niños y de los jóvenes y que así ‘puedan llegar a ser el hombre/mujer perfecto/a, con esa madurez adulta que hará de nosotros la plenitud de Cristo’ (Efesios 4: 13). Llamamos a todos los miembros de la comunidad católica a hacer todo lo que este en su poder para mantener y fortalecer las escuelas católicas las cuales tienen como objetivo desarrollar la educación cristiana.”

Las escuelas católicas aquí en el Noroeste han tenido un impacto tremendo en la vida de la Iglesia. Se ha llevado a cabo así esta misión y apoyó por muchas personas generosas y especializadas.

Instaría a todos aquellos de ustedes que tienen la oportunidad enrolar a sus niños en las escuelas católicas. Este regalo y preocupación por sus niños puede tener un impacto tremendo en ellos por el resto de sus vidas.

Finalmente, al reflexionar en la misión de nuestra Iglesia sobre la educación católica, sugeriría que recuerden algunos puntos importantes:

  • La mayor parte de nuestros estudiantes en la diócesis no tienen la oportunidad de enrolar en escuelas católicas. Nosotros como Iglesia debemos asumir el cuidado de la formación de todos nuestros niños, jóvenes, y adultos. Por eso, los programas de educación religiosa son muy importantes y deben ser apoyados por toda la comunidad católica. Los adultos sobre todo deben estar atentos a la necesidad de dar testimonio de aprendizaje constante a los miembros más jóvenes de la Iglesia.
  • Como ciudadanos que tenemos la responsabilidad seria de apoyar la educación pública y hacerla lo mejor posible. Cualquier forma de insulto hacia el sistema escolar público, sobre todo, contrastándolo a nuestro sistema católico escolar, es arrogante e impropio. En cambio, esperaría que el sistema público pueda apreciar el subsidio considerable que las escuelas católicas indirectamente les dan. Los padres de las escuelas católicos son doblemente “cargados de impuestos” por su compromiso — paga sus impuestos regulares en apoyar las escuelas públicas, y además asumen los pagos de la matricula en las escuelas católicas.
  • El sacrificio de padres católicos por las escuelas católicas es un testimonio excelente de poner gran importancia en la educación de los niños. El título de una reciente carta pastoral de los Obispos de los EE.UU., “Los Niños y Las Familias Primero,” obedece a esto. El apoyo de nuestro sistema católico continúa siendo un gran desafío. Estoy orgulloso y agradecido por el testimonio generoso y práctico de muchos.
  • La identidad católica de nuestras escuelas es muy importante. Como en muchas otras áreas de nuestra vida de la Iglesia, el buscar ahondar nuestra identidad es siempre un continúo trabajo inacabado. Todo el mundo debe embarcarse en esa misión con un espíritu de colaboración y apoyo.

Mientras celebramos este Tiempo de Pascua y muy pronto la celebración de Pentecostés, pedimos sabiduría y guía así como Dios continúe tocando nuestras vidas. Todos continuaremos siendo enseñados. Aceptamos también la responsabilidad de enseñar. La misión continúa.

Que Dios le bendiga a usted y le dé paz y alegría.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP

© The Roman Catholic Diocese of Spokane. All Rights Reserved



Home