![]()
"Reverencia"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 12 noviembre 1998 del Inland Register)
El Padre Ray Carey, de la Archidiócesis de Portland, nos dío las presentaciones este año. Sus charlas se enfocaron en lo que él llamó los ocho iconos del sacerdocio diocesano. Uno de esos iconos eran la "reverencia" de las personas. Acaba de terminar el mes de octubre, que ha sido designado por la Iglesia católica como Mes del Respeto por la Vida. Los Sacerdotes (y el obispo también) deberíamos ser un vivo ejemplo de la "reverencia" por las personas. Sin embargo, todos nosotros en la Iglesia somos llamados a un respeto profundo por cada persona. Sabemos en nuestra tradición católica que cada persona ha sido hecha a imagen y semejanza de Dios. Varias incidentes recientes en nuestro país, uno de ellos en la Ciudad de Spokane, deben hacernos sentir inseguros a cerca de la calidad de respeto por la vida de la persona humana en nuestra sociedad. Los ejemplos que quiero mencionar son: el joven homosexual que fue muerto en Laramie, Wy.; el joven que recibió una carta de odio por correo, en Spokane, porque es homosexual; y finalmente, el doctor, en Búfalo, Nueva York, que fue muerto por un disparó, a través de la ventana de su cocina, porque había ejecutado abortos. Estos incidentes nos desafían a examinar nuestras propias actitudes y desafían a toda nuestra sociedad a tener respeto por cada persona, sin importar cual sea el telón de fondo o la condición humano de la persona. No estar de acuerdo con su estilo de vida o las decisiones que hacen sobre su vida, no son nunca una razón para mostrar una falta de respeto por ellos como personas. La Reflexión constante de nuestras actitudes hacia aquellos que tienen una orientación homosexual es muy importante. Ha habido y continúa habiendo mucha crueldad y aspereza en como nuestra sociedad se expresa hacia aquellos que son homosexuales. Son objeto de bromas, del ridículo y de humor enfermizo. Son rechazados por el sólo hecho de ser homosexuales. Esta conducta tan inmadura e irresponsable ciertamente no tiene ningún lugar en nuestra tradición católica. Tal conducta no debe tener lugar en nuestra sociedad también. El Catecismo de la Iglesia Católica es muy claro en esta materia: "Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; esta constituye para la mayoria de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evita, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a cumplir la voluntad de Dios en sus vidas y, si son cristianas, a unir el sacrificio del Cruz del Señor las dificultades que puedan encontrar a causa de su condición (2358)." Finalmente, el catecismo dice que las personas homosexuales están llamadas a la castidad tal como todos nosotros. A través de los años, los padres de los niños homosexuales han hablado de su propio dolor y la herida y rechazo que sus niños han experimentado debido a su orientación. Algunas de esas heridas y dolores han sido causadas por personas en la Iglesia. He tenido a personas homosexuales que me han visitado que han sido rechazados por sus propias familias. Reci-entemente, en los Estados Unidos los obis-pos católicos emitieron una declaración pastoral titulada "Siempre Hijos Nuestros." La Santa Sede pidío hacer algunas correcciones menores para refinar el documento. La declaración es compasiva y consoladora. El incidente en Búfalo es trágica. La violencia del asesinato del doctor, aumentó la violencia del aborto, es inmoral y no es ninguna solución. Al contrario, este anónimo terrorismo viola tremendamente el respeto y reverencia por la persona humana. Este tipo de violencia ha aumentado en los últimos años y ha hecho un perjuicio tremendo al movimiento por el respeto de la vida humana. Debemos romper el ciclo de violencia siendo testigos de la radicalidad del respeto y reverencia por toda vida humana. Mencioné antes el icono de un sacerdote como "reverencia" de la persona humana. AsIacute; también nosotros en la Iglesia debemos esforzarnos por ser tal icono. Los medios de comunicación dentro de y fuera de la Iglesia deben estar también estar al servicio de ella. Yo estoy convencido de que si este icono se vive bien, veremos un cambio considerable dentro de la Iglesia. Y podríamos ser un fermento más eficaz dentro de sociedad también. Que Dios nos dé la gracia, la sabiduría, y el valor para aceptar este desafío.
El Día del acción de gracias estará pronto entre nosotros. Quiero expresar a todos ustedes en la diócesis mi honda gratitud y aprecio por su compromiso, generosidad, y compromiso que se expresan de muchas maneras en la Iglesia. Su continúa oraciones por mí y mi ministerio como obispo, es también profundamente apreciado. Que Dios les conceda paz y alegría.
Home |