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"CRS/La Cosecha de la Esperanza"por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad (Del edición 20 agosto 1998 del Inland Register)
En la reunión de los obispos de los EE.UU. el mes de noviembre pasado, se aprobó una carta pastoral titulada: "Un llamado a la Solidaridad Mundial: Desafíos internacionales para las parroquias de los EE.UU." El mensaje de la carta, como el título lo indica, es que nosotros, como comunidades católicas de fe, tenemos una gran responsabilidad por la familia humana del mundo. Porque somos una Iglesia universal, tenemos la excepcional oportunidad de ayudar y relacionarnos,de muchas formas, con nuestros hermanos y hermanas de otras partes del mundo. Nuestro testimonio, en relación a nuestra Hermana Diócesis de Sololá en Guatemala, por casi más de 40 años, ha sido una gracia maravillosa y un testimonio de solidaridad. Hemos ayudado, sí, pero aún más importante, hemos sido tocados por un pueblo que en su pobreza ha vivido profundamente su fe y ha sido tan agradecido. Ellos realmente han llegado a ser nuestro prójimo. Muchas parroquias de nuestra diócesis se han extendido hacia ellos, con sus recursos y aún, a veces, con su presencia. Cualquiera que haya visitado el área en la que hemos servido en Guatemala, no puede ayudar, pero es tocado y edificado moralmente por un pueblo que ha luchado por la justicia y cuyas vidas han ido mejorando gradualmente. El año pasado en cooperación con el Servicio de Ayuda Católica, empezamos CRS/ Un Proyecto de Esperanza, un proyecto piloto que esperamos poder transformarlo en un modelo para otras diócesis en los EE.UU. Se nos pidío ayudar un área cercana de Cochabamba, Bolivia, llamado Tiraque (a unas tres horas, conduciendo desde la ciudad). Las personas en el área son muy pobres. La idea del proyecto era conectar nuestras áreas urbanas y rurales, sobre todo nuestros granjeros del trigo, a los granjeros del área de Tiraque. En realidad cada uno de nosotros tiene su "cosecha" para compartir. Como sta área ha sido tan dañada por la corta de árboles en forma indiscriminada, el enfoque del proyecto fue la reforestación, la construcción de terrazas para detener la erosión, la construcción de sistemas de irrigación o el mejoramiento de ellos, la subministración de trigo y el apoyo en este tipo de actividades. En noviembre recién pasado, inmediatamente después de la reunión de los Obispos, seis de nosotros, (de la diócesis) viajamos a Cochabamba y más específicamente al área de Tiraque. Las personas nos saludaron calurosa y agradecidamente. Nunca me olvidarééde nuestra celebración de Eucarística, en un patio escolar -- el espíritu alegre de las personas y su abierta hospitalidad. El valle es realmente un tanto estrecho, nada como nuestras inmensas extensiones, aquí en el Oeste de Washington. Pero aún así, es aquí donde ellos tratan de hacer su vida. Quizás lo que hagamos allí ayude a estabilizar las familias, así el padre no tiene que viajar fuera del área encontrar trabajo y apoyar a su familia. Recientemente, recibí un informe en "La Cosecha de la Esperanza" y su impacto en el primer año. En el componente de la reforestación se transplantaron 42.860 plantas, con buen éxito y con la participación de 260 personas de cinco comunidades. Un total de 375 quintales -- un quintal pesa aproximadamente 250 lbs. -- de trigo, se distribuyó a los participantes en las actividades de reforestación. Se construyó seiscientos pies de terraplenes en la comunidad del Mojón, que beneficia a ocho familias. Se mejoraron los sistemas de irrigación. (No debemos pensar que sus sistemas de irrigación son como los nuestros. El agua en el área es muy apreciada, así que se usa muy cuidadosamente.) Desde el principio del proyecto, 500 familias, en siete comunidades han sido beneficiadas. Empezamos ahora la segunda fase del proyecto con las siguientes metas:
Podemos esperar y rezamos para que éste modelo se proyecte y "entusiasme a otros." Nosotros que tenemos tanto, debemos preocuparnos por las necesidades de nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo. No podemos hacer todo en seguida, pero podemos crecer en sensibilidad y generosidad, así es como Jesús nos invita a amar a nuestro prójimo. La Iglesia nos llama a solidaridad mundial. En un mundo atormentado por las divisiones, nosotros tenemos la oportunidad de tomar el regalo de amor que hemos recibido de nuestro Dios y ponerlo en acción. Finalmente, quiero agradecer a todos ustedes que tan generosamente han participado en "La Cosecha de la Esperanza." Se han plantado las semillas -- literalmente y figuradamente. Esperamos que den mucho fruto y que Dios las haga crecer. Que Dios les bendiga y les dé su paz.
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