De Parte del Obispo

"La Confirmación y los Sacramentos de Iniciación"


por el Sr. Obispo Mons. William S. Skylstad

(Del edición 30 julio 1998 del Inland Register)

En la página 7 del edición 30 julio 1998 del Inland Register Ud. encontrará la nueva política para la confirmación, que he aprobado para la Diócesis. No sé ha llegado a la decisión de ésta política apresuradamente sino que es el resultado de un proceso largo de consultas, de experimentación, y de apreciación de la tradición de nuestra Iglesia.

El Obispo Welsh a principios de los ’80s había dado permiso para experimentar acerca de la restauración del orden tradicional de la celebración de los Sacramentos de Iniciación: Bautismo, Confirmación, y Eucaristía. El número de parroquias en la diócesis que vuelve a la celebración del orden tradicional ha aumentado firmemente a través de los años. En una parroquia, un hace algunos años, celebré la Confirmación para aproximadamente 250 miembros, en todas las Misas del fin de semana. Ahora ya hemos tenido una experiencia considerable en ésta forma de celebrar el sacramento. Encuentro las celebraciones jubilosas y significativas.

Realmente, el orden de celebrar el Bautismo, la Confirmación, y la Eucaristía es una tradición de largo-tiempo en nuestra Iglesia. El Papa Pío X , a principios de éste siglo, bajó la edad para la recepción de la Primera Comunión, de la edad aproximada de 15 a la edad de razón. La edad para la Confirmación quedó así en un tiempo más tarde y no se movió como la Primera Comunión. A propósito, el rito Bizantino (la Parroquia de los Santos Cirilio y Metódico, en Spokane) celebra la Confirmación y la Primera Eucaristía en la infancia. Sin embargo, mientras ésta tradición, que los sacerdotes completen los Sacramentos de Iniciación, se volvió una norma universal en las Iglesias del Este, en el Oeste se reservó la confirmación del bautismo al obispo.

Ultimamente nos hemos acostumbrado a la celebración de la Primera Eucaristía en el segundo grado, pero el tiempo de la celebración de Confirmación empezó a cambiar. Las Diócesis a través del país celebran ahora el sacramento, empezando después de la celebración de la primera Eucaristía, a través de todo el tiempo hasta los grados superiores de la escuela secundaria.

Se han dado muchas razones para la celebración con adolescentes, las personas jóvenes, en la preparación de la confirmación saben bien lo que están haciendo y constituye un buen programa para la juventud. A ésta edad, más tarde, el sacramento se vuelve un tipo de trampa para envolver la gente joven en un programa de formación, en un tiempo en que los programas eficaces para la juventud, son un desafío considerable. Una razón por la que hacerlo más tarde es bueno, es que en en este tiempo es cuando los jóvenes se pueden comprometer verdaderamente con Iglesia. Al mismo tiempo, ha sido una preocupación el que muchos adolescentes no se han confirmado, las razones son complejas y muy diferentes.

Claramente, estos programas de preparación juvenil han dado una buena enseñanza, proyectos del servicio, y experiencias de retiros. Éstos pueden y deben continuar. Cada parroquia en la diócesis debe esforzarse por tener un programa eficaz para la juventud. En estos días de cambio tan rápidos en la socied, debemos preocuparnos constantemente de transmitir y de pasar nuestras tradiciones a los jóvenes. Todo el mundo sabe lo que &eeacute;ste desafío y esfuerzo significa. Debemos comprometernos en la formación de nuestra juventud. Ellos, también, viven en tiempos de desafíos y merecen nuestro apoyo y respeto.

La Iglesia desde el Concilio Vaticano Segundo ha desarrollado un esfuerzo considerable en reforzar y apreciar la celebración de los Sacramentos de Iniciación. La Nueva ley del Derecho Canónico reconoce el orden apropiado de las celebraciones. Una variedad de prácticas alrededor de nuestro propio país no han sido útiles. Uno de los comentarios, en las siete reuniones regionales con los ministros de la pastoral alrededor de nuestra diócesis, fue que querían tener una política común. Otras diócesis en los EE.UU. ya se han movido en ésta dirección.

Dios siempre toma iniciativa en nuestras vidas. La Iglesia por el Bautismo, en el nombre de la Santísima Trinidad les dá a los bautizados una vida nueva y los hace miembros de la comunidad de fe. La Confirmación los sella y los confirma con los dones del Espíritu Santo. Aunque los niños no entiendan totalmente la celebración, sus corazones y mentes están muy abiertos al poderoso ritual y sus símbolos.

El Espíritu Santo continúa tocando sus vidas. Todavía, no se han sellado muchos de nuestros adultos con éste regalo. Es por eso, qué les he dado un permiso especial a los pastores para que en los próximos dos años, al Tiempo de la Vigilia Pascual, para celebrar la confirmación para los adultos de la parroquia que no se han confirmado todavía. Un pastor indicó que tiene cerca de 500 adultos en su parroquia que no se han confirmado.

La Eucaristía es verdaderamente el sacramento del compromiso. Bautismo y Confirmación nos llevan a Eucaristía, cuando la celebramos en memoria de Jesús y cuando se nos nutre y alimenta. Hace s*oacute;lo un par de semanas, El Papa Juan Pablo II emitió una nueva carta apostólica, "El día del Señor," sobre la importancia del Domingo y la Eucaristía Dominical. Escribiré más adelante sobre ésta carta apostólica, será una columna, en un futuro cercano.

Al acercamos al Jubileo del aóo 2000, pueda ser que nosotros, como familia diocesana, nos esforcemos por ahondar nuestras celebraciones de los sacramentos de Iniciación. Cuando nosotros celebramos bien estos sacramentos, ellos continuarán evangelizándonos y nos ayudarán a ser fieles discípulos del Señor Jesús. Nuestra formación de discípulos bautizados no termina nunca, y es sellada con los dones del Espíritu Santo, y se nutre por el Pan de Vida.

Que Dios les bendiga y les dé su paz.

- Tradujo Hermana Myrta Iturriaga SP

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